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La decisión de Joan Laporta, que convierte la previa del partido inaugural de la temporada en el Camp Nou de este jueves, el F.C. Barcelona-Athletic de Bilbao, en un acto de exaltación de la estelada, tras la brutal agresión policial sufrida en Elx por un socio menor de edad que portaba la bandera independentista, es un acto de firmeza y de defensa de la catalanidad del club. En un mundo global, el Barça se proyecta al mundo de muchas maneras; para empezar, a través de su entrenador y sus jugadores. Pero también a través de unos valores en el terreno de juego y fuera de él. Entre estos últimos está la proyección de Catalunya al mundo, lo que nuestro país significa su cultura, su lengua y su identidad.

El homenaje a la estelada no es, evidentemente, un acto contra nadie, sino en defensa de la libertad de todos. Era la enseña que portaba el menor de edad agredido con ensañamiento en Elx por la Policía Nacional y el motivo de que lo fuera. Y, para evitar males mayores en el futuro, vale la pena dejar claro que la estelada, como dice Laporta, expresa los anhelos de libertad de muchos culers y catalanes. Es respetable la posición de los socios o simpatizantes del Barça que no lo ven así y que no la consideran su bandera, pero la agresión de Elx merecía una respuesta institucional del club y esta se ha producido. Además, hay que tener en cuenta que un juzgado de Madrid ya falló que se podía entrar a los estadios de fútbol españoles portando la estelada, ya que la bandera no era un signo que generara violencia ni odio.

El homenaje a la estelada no es, evidentemente, un acto contra nadie, sino en defensa de la libertad de todos

Que, además de esta decisión, se haya cancelado el reconocimiento a los jugadores del Barça que participaron en el último campeonato del mundo, con el éxito ya conocido, era inevitable después de lo acontecido en Elx. Como sucede en todo lo que afecta a Catalunya y también al Barça, Laporta ya puede ponerse un casco de protección por las críticas que le caerán desde amplios sectores del españolismo más intolerante y de los medios de comunicación, siempre dominados por un frame en el que salirse de la ortodoxia del discurso oficial dominante tiene castigo. Ya se empezó a ver con intensidad en las redes sociales, aunque creo que, a estas alturas, esto impresiona bastante poco al presidente del Barça.

A todo esto, dos cosas más. La primera: ¿Cómo lleva el Ministerio del Interior la investigación de la actuación de la Policía Nacional? Porque los hechos sucedieron el domingo por la noche y no se precisa tanto tiempo para que sepamos cuál es la conclusión. ¿O espera Marlaska que amaine el temporal y el personal se olvide? Segundo: ¿Qué sabemos de la posición de la Fiscalía? Porque a la inversa siempre hemos visto una celeridad inusitada. Ahora, después de la apelación de Laporta, veremos cuál es la respuesta en el estadio y si hay una presencia importante de esteladas, respondiendo también a la petición a los socios del Barça que han hecho las entidades independentistas y varios partidos políticos.