La organización independentista Acció Cassandra, que se presenta como plataforma en defensa de la minoría nacional catalana, ha sido la primera en presentar una denuncia contra la paliza que la policía española propinó el domingo a un joven aficionado del Barça en Elx. Este miércoles, uno de sus fundadores, Josep Rossell, ha asegurado en declaraciones a Catalunya Ràdio que esperan que, a raíz de la denuncia, los agentes que participaron en la actuación sean identificados "para poder pedir responsabilidades penales". Además de asegurar que han contactado algunos testigos de los hechos, el abogado ha asegurado que consideran que la agresión podría "constituir un delito de torturas, y no solo un uso desproporcionado de la fuerza". La entidad presentó la denuncia el lunes en un juzgado de Elx.
Rossell subraya que uno de los aspectos más espinosos es el trato que recibe el joven, un menor de 16 años, según ha trascendido: "Lo que consideramos especialmente grave es que, tratándose de un menor de edad que requiere una especial protección, se le inmoviliza en el suelo y, cuando ya está bajo custodia policial, se le vuelve a golpear". La denuncia que han presentado también apunta a la posibilidad de que los agentes hayan cometido "un delito contra la integridad moral, que se podría subsumir en el delito de torturas". El letrado insiste en que "estamos hablando de unos hechos muy graves, especialmente porque afectan a un menor que se puede identificar claramente como tal y que requiere una protección especial".
La dificultad de probar las acusaciones
El abogado ha asegurado que la denuncia por los hechos que han quedado registrados en múltiples vídeos la puede presentar cualquier persona; no es necesario que sea ni un padre del menor ni el presidente del Barça. "Lo puede hacer cualquier ciudadano y Acció Cassandra es una entidad precisamente creada para proteger los derechos de lo que nosotros llamamos minoría nacional catalana". El reto será, sin embargo, probar que el origen de la agresión "es precisamente la condición de catalán del chico y la condición de llevar una estelada". Para Rossell es evidente que este "es el origen de todo y lo que lleva a la desproporción". El letrado reconoce, sin embargo, que "es un tema complicado de probar" porque los agentes pueden defenderse asegurando que la motivación ha sido otra. "El juez puede creerse una versión u otra", añade.
A pesar de las dificultades del caso, Rossell ha afirmado que a los policías "es muy difícil que se puedan escapar de la acusación de torturas" porque "tendrán que explicar muy bien" por qué, una vez ya lo tienen reducido, lo golpean.