Con el anuncio este sábado del presidente norteamericano, Donald Trump, del cierre del espacio aéreo de Venezuela, parecen quedar situadas las piezas que faltaban para la ofensiva militar que desde hace dos meses parece estar preparando la Casa Blanca. El mensaje del presidente de los Estados Unidos a través de su red social, Truth Social, llega algunos días después de que algunas aerolíneas ya hubieran cancelado sus vuelos, con aterrizaje y salida en Venezuela, después de que hubiera una primera advertencia de la agencia de aviación estadounidense por considerarlo una zona potencialmente peligrosa. Eso, tras el amplio despliegue militar que ha protagonizado la Administración Trump en los últimos dos meses y, de manera más intensa, en las últimas semanas.
Aunque el origen de los movimientos militares anunciados por Trump tenía mucho que ver básicamente con las principales rutas de narcotráfico del Caribe y su voluntad de desmantelarlas —ha citado siempre el Cártel de los Soles y ha eliminado más de quince barcos supuestamente con droga y han muerto más de 60 personas que estaban a bordo—, en las últimas semanas las tropas allí enviadas han ido desplazándose, y cruceros y destructores se han situado frente a las costas de Venezuela. Se trata de la mayor flota desplegada en el Caribe desde la Crisis de los Misiles en Cuba en 1962. Con la reciente llegada del portaaviones USS Gerald Ford, ya hay más de una docena de grandes buques navales y más de 10.000 militares norteamericanos a muy pocos kilómetros. Además, una serie de bombarderos pesados sobrevuelan regularmente la costa venezolana.
Nadie duda que, en el fondo de todo ello, está forzar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a que abandone el puesto y dé paso a una transición política y un cambio de gobierno
Nadie duda que, en el fondo de todo ello, está forzar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a que abandone el puesto y dé paso a una transición política y un cambio de gobierno. Es una campaña de intimidación que hasta la fecha no ha dado resultados, al menos, conocidos. Los principales analistas norteamericanos cercanos a la Administración Trump consideran que se ha entrado en una fase en la que los acontecimientos van a empezar a suceder. Más después de saberse que, en una reciente conversación, el presidente norteamericano habría hecho llegar a Maduro que Estados Unidos estaba dispuesto a utilizar la fuerza si no renunciaba voluntariamente.
Algo que, sin embargo, cuestionan medios como Reuters o las cadenas de televisión norteamericanas CNN y ABC, que opinan que una guerra abierta continúa siendo posible, pero improbable dado sus elevados costes y la oposición regional. De todas maneras, Trump ha demostrado que la lógica empleada hasta la fecha no forma parte de su manera de actuar en política, y su participación en conflictos como el de Oriente Medio —encarrillado y con las dos partes siendo bastante escrupulosas hasta la fecha— y la invasión de Ucrania por parte de Rusia —un paso adelante y otra hacia atrás, pero debilitándose la posición de Zelenski— le ha dado un impulso del que carecía al inicio del mandato.