La compañía propietaria de Trasmediterránea, Naviera Armas, no puede hacer frente a sus deudas y así lo ha anunciado a sus acreedores, con el objetivo de negociar un finiquito. La principal conexión de las Baleares y Canarias con la península tiene un pasivo de 800 millones de euros, según informa El Confidencial. La compañía se ve abocada a un concurso de acreedores.

Los problemas de Naviera Armas se han agudizado con la crisis de la pandemia de la Covid-19. La caída en picado del turismo a causa de las restricciones así como de la actividad comercial de las Baleares y Canarias con la península ha sido definitiva.

Situación financiera delicada

Naviera Armas, propiedad de la familia Armas Fernández, ha contratado a Houlihan Lokey y PwC para buscar una solución a su situación financiera. La empresa, según el digital, ha comunicado que no puede hacer frente al pago de un cupón de bonos valorado en 282 millones de euros que tiene que vencer en 2023, de los cuales tiene que abonar los intereses en tres meses. Este noviembre tiene que hacer otro pago por una emisión de bonos por valor de 300 millones que expira en 2024. Estos bonos se cambian por debajo del 50% de su valor nominal.

La empresa consiguió en mayo pasado una línea de financiación del Instituto de Crédito Oficial (ICO) de unos 55 millones de euros para hacer frente al impacto negativo de la Covid-19. También consiguió un préstamo de 75 millones por parte de fondos oportunistas, pero estos 130 millones son insuficientes para hacer frente a sus obligaciones.

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