La segunda oleada de casos de coronavirus en Catalunya está en pleno auge y las autoridades han decidido preservar la salud de los ciudadanos mediante el cierre de bares y restaurantes. La medida —que afecta directamente a 210.000 trabajadores de 44.000 establecimientos— ha puesto contra las cuerdas a un sector que todavía no se había recuperado de las consecuencias del primer cierre. Para el dueño de un restaurante, cerrar su local significa perder todos sus ingresos, a excepción del servicio de entrega a domicilio. Por este motivo, las grandes cadenas de delivery en Catalunya ofrecen durante estas dos semanas ayudas al sector para que los negocios no se vean en la obligación de bajar las persianas definitivamente.

“Nos obligan a cerrar y los impuestos corren. Este mes tenemos el gasto del IRPF, más el IVA, más el Impuesto de autónomos. Eso hay que pagarlo sí o sí y con el negocio cerrado, que supone nuestra única vía de ingresos”, cuenta Javier Blanco, que lleva junto con su madre el Bar Ferrocarril en la ciudad de Rubí (Barcelona). “El bar tiene 30 años y nunca nos hemos planteado el reparto a domicilio porque estamos mi madre y yo solos. Pero no lo descartamos”, añade Blanco.

Bar Ferrocarril, propiedad de Javi Facsion, en Rubí. Foto: Javi Facsion
Bar Ferrocarril, en la ciudad de Rubí (Barcelona). Foto: Javier Blanco

Mientras que algunos locales todavía se encuentran indecisos sobre este tipo de distribución, otros muchos ya se han sumado. De hecho, los cierres temporales han dando lugar a un aumento del 200% en las altas de las plataformas de delivery, mientras que los establecimientos que ya lo utilizaban anteriormente han aumentado de media entre un 40%–50% sus pedidos, según los datos de Just Eat. Y es que, este tipo de entregas supone para los restaurantes el mantener su actividad, parte de sus ingresos y sus trabajadores. Además, permite que los clientes se queden en casa en medio de la pandemia.

La plataforma de delivery Just Eat ha decidido, en este contexto, facilitar el alta a su servicio y reducir las comisiones para ayudar al sector. Un afectado que quiera empezar a operar con la compañía tardará una media de tres días en poder empezar a repartir pedidos, mientras que anteriormente eran siete. Por otro lado, se eliminan las comisiones durante 15 días para aquellos negocios que se adhieran por primera vez a la plataforma. Los demás, disponen del 25% de descuento.

Un repartidor de Uber Eats en medio de un servicio. Foto: Pixabay
Un repartidor de Uber Eats en medio de un servicio. Foto: Pixabay

“Queremos ayudar a los restaurantes para que puedan llevar lo mejor posible esta situación. Y es fácil empezar a operar con una plataforma de delivery”, explica el portavoz de la compañía Uber Eats en España, Yuri Fernández. Según explica la compañía, solo hay que entrar en contacto con el equipo, establecer las opciones de menú que se quiere ofrecer y formar a los trabajadores para el servicio. “Además, permitimos conocer los platos más demandados de la zona, rangos de precio habituales, horas de apertura y mayor demanda”, añade Fernández.

La compañía —que cuenta con más de 10.000 restaurantes asociados en España— ha retirado la tasa de activación como una de las medidas para apoyar al sector de la restauración. “Antes podía costar 100 o 200 euros empezar a operar, dependiendo de las características del restaurante, pero ahora es gratis. Además, se puede empezar en 48 horas”, subraya el portavoz de Uber Eats. “Las ayudas estarán hasta final de año y luego se evaluará si siguen o no. Creemos que no se trata solo de apoyar a los restaurantes en el momento que se establecen las medidas, sino que se debe seguir en la desescalada”, añade Fernandez.

Algunos restaurantes no lo ven como una posible vía de escape. “Nuestra comida no es adaptable porque tiene un tiempo de vida muy corto que ronda entre los ocho y los diez minutos; después pierde calidad. Cualquier transportista tarda 20 minutos y al llegar la comida está pegada en sí misma y fuera del tiempo de cocción”, señala Danilo Di Monaco, del Restaurante de comida italiana barcelonés BelleBuon. “Ya no sé si volveremos a abrir. Solo depende de la cantidad de dinero que quiera perder. Algún día me cansaré de perder dinero y cerraré”, añade Di Monaco.

Un bar cerrado en pleno cierre en Catalunya por el coronavirus. Foto: Sergi Alcazar
Un bar cerrado en pleno parón del sector en Catalunya por el coronavirus. Foto: Sergi Alcazar

Según la patronal de pymes (pequeñas y medianas empresas) y autónomos Pimec, el sector de la restauración dejará de ingresar 780 millones de euros en los 15 días de parón. En lo que va de este tiempo, ya se han sumado 40.000 trabajadores a los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Por su lado, el Govern ofrece 40 millones en ayudas al sector. “El refuerzo es completamente insuficiente y solo cubre un 5,1% de lo que va a dejar de ingresar”, indicaba el presidente de la patronal, Josep González i Sala, la pasada semana.

Otra ayuda establecida por el Govern a la que pueden acogerse los locales supone ver reducido hasta la mitad el precio del alquiler en caso de no ponerse de acuerdo previamente con el propietario en otras modificaciones, según se aprobó el pasado martes. Sin embargo, las medidas son incapaces por ahora de parar las quiebras y despidos en la restauración catalana, que se multiplican día tras día a causa de la pandemia.

 

Imagen principal: Un bar cerrado en plena crisis del coronavirus. Foto: Sergi Alcazar

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