El pájaro azul de Twitter ha vuelto a caer pero se resiste a confirmarlo. Esta vez, no ha sido por pérdidas de 461 millones que ya supuso un batacazo considerable unos meses atrás sino por el sorpasso publicitario de Instagram que cuenta con el apoyo tecnológico de Facebook, según ha constatado un sondeo de Strata. 200.000 anunciantes de publicidad entre fotografías por 130.000 entre 140 caracteres, lo que supone un nuevo indicio de debilidad en el que hasta el momento era una de las grandes fortalezas de la red social de micromensajería. No corren buenos tiempos para Twitter que además ha anunciado esta semana que su jefe de producto abandonará la compañía.
Y es que Twitter ya no está sola, cuenta con un fiel entorno de competidores de crecimiento acelerado. Por delante, Facebook e Instagram y por detrás, pisándole los talones en cuanto a usuarios activos, Snapchat. Su hegemonía publicitaria liderada por Adam Bain quien lleva más de 6 años en la compañía, parecía poder con todo lo que se le echara encima: un crecimiento estancado de usuarios, cambios reiterados en la gerencia y una fuerte caída del precio de sus acciones. Pero está en caída económica.
¿Dentro o fuera de la verdad?
Este nuevo sondeo no engaña: 83 agencias publicitarias, de las cuales un 96% confirma que utilizará Facebook, un 63% Instagram y un 56% Twitter. La democracia publicitaria de las redes sociales permite más de uno, dos y tres votos puesto que todo vale para llegar a un target más grande de usuarios. Y Twitter por su lado rechaza el resultado: "los datos presentados no podrían estar más lejos de la verdad" y añade una dosis de esperanza: "hemos estrechado relaciones con nuestros clientes y continuamos escuchando que Twitter brinda el más potente lienzo creativo".
Cabe recordar que Bain en calidad de presidente operativo contribuyó en gran medida a impulsar los ingresos de Twitter. De 0 a más de 1.000 millones de dólares, lo que equivale a prácticamente 890 millones de euros, en tan solo tres años. Pero todo lo que sube, baja hasta estabilizarse o sigue bajando como las acciones de la compañía que han perdido un 15% de su valor desde abril.
Al mal tiempo, intento de buena cara
Las alarmas ya sonaron en el primer trimestre cuando Twitter incumplió sus previsiones en cuanto a gasto esperado por parte de los grandes anunciantes y un nivel de ingresos mayor que el año anterior pero nuevamente menor a lo esperado.
Y al mal tiempo, intento de buena cara. El pájaro azul es popular entre los medios de comunicación, políticos y celebridades pero aún no ha logrado convertirse en una plataforma conocida entre el público general por lo que hace cuatro meses optó por un cambio de rumbo. Inspirado en el modus operandi de Facebook, Twitter lanzó un nuevo algoritmo que permite seleccionar y mostrar los contenidos de mayor relevancia para cada usuario para poner fin a la década de soberanía cronológica de su timeline. De momento, innova y se reinventa pero no acaba de convencer a los anunciantes.