El mercado de ropa de segunda mano está experimentando un fuerte crecimiento los últimos años y ya tiene la previsión de superar la moda tradicional el año 2030. En esta explosión, según los expertos, ha tenido mucho que ver la generación Z -los nacidos a partir de los años 90- y los milenistas-años 80. Según la experta en la marca Barcelona y profesora d'ADE de la UVic-UCC, Chelo Morillo, son generaciones con una fuerte conciencia medioambiental. "Creen que su impacto en el mundo del consumo tiene que ser el mínimo posible y, al mismo tiempo, tienen menos poder adquisitivo", relata. Según explica, su concepto de posesión es "muy líquido". Todo ha hecho que las marcas vean el mercado de segunda mano como una oportunidad y empiecen a apostar.

Son muchos los clientes que, cada vez más, optan por la ropa de segunda mano. El motivo no solo es el precio, más económico, sino también su componente social y medioambiental. De hecho, la industria textil es la segunda más contaminante del planeta y en Catalunya todavía se recoge selectivamente muy poca cantidad de ropa. Cada persona consume entre 21,5 y 26 kilos de ropa cada año y se tiran en el vertedero 147.000 toneladas de residuos textiles. De estos, solo el 12% se recoge selectivamente.

El director ejecutivo del Cluster Catalán de la Moda (Modacc), David Garcia, explica a la ACN que "la conciencia del consumidor del norte de Europa está bajando hacia el sur y la ropa de segunda mano se ve cada vez como una cosa más normal". "Antes solo era para las personas con poco poder adquisitivo, pero ahora se ve como una cosa deseable y, por lo tanto, el consumidor cada vez acepta mejor este producto", relata Garcia.

Al mismo tiempo, afirma que habrá un cambio legislativo en el ámbito europeo muy importante con la aplicación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAPE) que "obligará a los productores a recoger selectivamente todos los residuos que se generen en el sector textil". Eso hará, según él, "que muchas piezas que ahora acaban en el contenedor gris o desaparecen incineradas, vuelvan al mercado en forma de producto de segunda mano".

Con respecto a la situación en que quedarán las marcas, Garcia cree que se generará una "oportunidad", ya que "el producto de primera mano se revalorizará y se venderá un poco más caro del que estamos acostumbrados". Considera que la oferta de segunda mano será mucho más abundante y, por el contrario, la de primera mano tendrá "más valor emocional y económico". Además, constata que algunas marcas también están analizando hacer entrar sus negocios en el mercado de segunda mano.

La conciencia ambiental de las nuevas generaciones

La profesora d'ADE de la UVic-UCC y experta en la marca Barcelona, Chelo Morillo, explica que la generación jóvenes nacidos entre medios y finales de los años 90 y el 2010 "ha crecido en un mundo complicado de crisis económica, pandemia, climática, etc., y tienen la sensación que viven en un mundo muy voluble". "Dos de cada cinco jóvenes creen que sus decisiones tienen un gran impacto sobre el planeta y empiezan a vivir y consumir en una economía colaborativa, de cooperación y reciclaje," apunta a la experta.

Morillo también relata que muchos jóvenes ven en el mercado de segunda mano una oportunidad para "poder adquirir marcas de gran lujo que, de otra manera, no se podrían permitir" y, además, tienen el añadido que la podrán revender. Asegura que son generaciones "muy influenciadas" por lo que pasa en las redes sociales y, muchos de ellos, "no pisan las tiendas". "El 40% de consumidores dice que todo lo que ve en las redes influye en su comportamiento de compra", relata, añadiendo que "es una generación muy tecnológica y busca en línea aquello que le gusta".

Ropa de segunda mano con valor social

El Hilo -de la asociación el Tapiz- es un proyecto que gestiona el residuo textil de Osona y el Lluçanès a través del programa Ropa Amiga. Tienen convenios con una cuarentena de ayuntamientos de la comarca, con un centenar de puntos de recogida de ropa y un taller donde se escoge y se clasifica y, además, ofrecen un servicio de lavandería para empresas, entidades y particulares. Otro de los servicios que tienen es la tienda el Fil, donde venden ropa de segunda mano y los ingresos sirven para financiar su proyecto de inserción sociolaboral.

Tienda de ropa de segunda mano en Vic / ACN

La responsable de la tienda, Connie Ramírez, explica que antes de la pandemia los clientes que tenían eran principalmente personas mayores. Ahora, en cambio, dice que van muchos grupos de jóvenes de entre 14 y 17 años, sobre todo chicas. "Acostumbran a venir en grupo y vienen sobre todo a buscar moda 'vintage'", relata. Otro grupo numeroso de clientes son parejas de entre 30 y 40 años con niños pequeños. Asegura que este perfil tiene mucha conciencia ambiental: "No entran en el movimiento económico de la ropa. Quieren respetar el planeta", destaca. Otra novedad en las tendencias de compra son las ventas en línea. "Antes no lo hacíamos, pero ahora a veces nos llegan marcas muy costosas de diseñadores muy concretos que aprovechamos para poner por Instagram", añade Ramírez.

En el Hilo también han notado un incremento muy importante de donaciones de ropa. De hecho, de enero a junio del 2022 han recogido un 25% más de ropa en comparación con el mismo periodo del año anterior. La responsable del taller de ropa de segunda mano, Maria Pi, declara que a la gente todavía le falta "mucha conciencia", ya que recogen ropa que "no está en las mínimas condiciones para volver a utilizarla". "Nos llega ropa muy sucia, vieja, rota...", lamenta. Sin embargo, dice que cada vez más la gente está cogiendo conciencia y puerta ropa "muy bien arreglada, casi planchada y limpia".

La gerente del Tapiz, Mireia Ribas, comenta que ya se están preparando para el 2025, momento en que una directiva europea marcará la obligación que los municipios traten la ropa como una fracción más, como la orgánica o el cristal. En este contexto de cambios, y en el que habrá que gestionar un volumen mucho mayor de residuo, las empresas como el Tapiz valoran su experiencia y trayectoria y reivindican un sitio para poder seguir llevando a cabo la tarea de inserción. "El reconocimiento de las administraciones en nuestro trabajo es, pero ahora habrá que ver cuál será nuestro papel dentro del nuevo escenario", dice Ribas.