La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha defendido este lunes las últimas subidas de tipo de interés en la eurozona. En un diálogo con eurodiputados del Comité Económico y de Asuntos Monetarios a comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo ha insistido en la idea de que hay "que "normalizar" la política monetaria y ha anticipado nuevos incrementos para combatir la inflación, actualmente en máximos históricos en la zona euro. "Queremos llegar al punto en qué la política monetaria ni apriete ni estimule", ha subrayado, apuntando que parte de la sociedad ha reaccionado "de manera exagerada" en la medida y ha recordado que el objetivo del organismo monetario es conseguir que el aumento de precios se sitúe en torno al 2% a medio plazo. Asimismo, la presidenta del BCE prevé subir de nuevo los tipos de interés después de haberlos incrementado en 50 puntos básicos a julio y en 75 puntos en septiembre, hasta el 1,25%.

Lagarde, ha asegurado que la mayoría de las medidas de apoyo fiscal que están adoptando los gobiernos para ayudar a empresas y hogares ante las subidas de precios contribuyen a aumentar la inflación porque son generalizadas. "Desafortunadamente, cuando se miran las medidas adoptadas, entre el 10 y 20% de las medidas son adaptadas, temporales y específicas; y el resto son universales. Eso no conduce necesariamente a una buena coordinación de la política fiscal y monetaria", ha advertido Lagarde. El BCE insiste en que estas medidas fiscales tienen que diseñarse de manera que no vayan en contra de su política monetaria, que implica enfriar la demanda a fuerza de subir los tipos de interés para contener la inflación, que el mes de agosto alcanzó el 9,1% en la Eurozona.

Futuro difícil

La presidenta del BCE ha asegurado que el 2023 será un año difícil, ya ha asumido que la economía caerá el primer trimestre, y no ha descartado una recesión. Las últimas proyecciones del BCE apuntan en el hecho que la inflación anual cerrará 2022, en el 8,1% y bajará al 5,5% en 2023, pero los riesgos para esta perspectiva son al alza, sobre todo por "la posibilidad de mayores perturbaciones en los suministros de energía", según Lagarde, quien ha agregado que eso aumentaría la inflación y reduciría el crecimiento. Según el escenario central con el cual trabaja el Banco Central Europeu, la economía de la eurozona experimentará un crecimiento del 0,9% en el 2023. A pesar de todo, y dada "la enorme incertidumbre" y las dudas que pueden generar las respuestas fiscales de cada país, "es complicado predecir qué pasará", ha indicado la dirigente europea.

Por otra parte, Lagarde ha rechazado las acusaciones que han tirado algunos eurodiputados, los cuales defendían que la inflación ha sido provocada por la misma política monetaria del BCE. "La inflación responde a circunstancias que se han dado y que no tienen precedentes, la crisis de la covid-19 y la guerra de Ucrania, y la política monetaria precisamente tiene que actuar en contra de la inflación", ha remarcado. Sobre los efectos de la subida de tipo en la economía doméstica, Lagarde ha reconocido que esta provoca un encarecimiento de las hipotecas y, por lo tanto, una mayor pérdida de poder adquisitivo de muchas familias. No obstante, ha apuntado que el incremento de los tipos es "necesario" y que corresponde a las autoridades fiscales de los diferentes estados diseñar programas para ayudar a las clases más desfavorecidas.