La Costa Brava ha cerrado la temporada turística con "un récord a la baja" en los empleos, tal como ha afirmado el presidente del Patronato de Turismo Costa Brava - Girona, Miquel Noguer. Concretamente, los establecimientos turísticos han sufrido un descenso del 41,8% en el empleo, mientras que el año pasado esta cifra se situaba en 65,2%.

En los meses de julio y agosto se han conseguido llenar solo el 39,8% de las camas ofertadas. En cuanto a los establecimientos del Pirineo gerundense, han resistido mejor la falta de visitantes durante la pandemia y los empleos se han reducido un 27% a lo largo de la temporada. Los turistas de proximidad, y especialmente los catalanes, han ayudado a salvar la temporada este verano en el territorio gerundense. Por el contrario, ha caído el número de turistas alemanes, belgas, holandeses, ingleses y rusos.

De esta manera, la Costa Brava cierra "el peor verano" de su historia. El presidente del Patronato ha recordado que antes de la pandemia las previsiones eran conseguir "un verano de récord" y ha acabado siendo "un récord a la baja" por la caída registrada. Según han detallado en una valoración de la temporada de verano, los establecimientos han ofrecido un 90% de las plazas que tienen disponibles, con 229.000 camas de las 246.347 que existen. Esto significa que la gran mayoría de establecimientos ha optado por abrir.

Las casas de turismo, el hospedaje favorito por los visitantes

La cifra en el Pirineo de Girona ha sido relativamente mejor que la de la Costa Brava, ya que ha tenido un 27% menos de reservas que en verano de 2019. En total se han reservado el 47,6% de los 11.728 camas ofrecidas. El descenso en el empleo ha sido diferente según el sector de la Costa Brava. El más afectado ha sido el sur, donde se ha notado un 48% de descenso en las reservas.

Esta zona —que comprende Blanes, Lloret de Mar y Tossa de Mar (Selva)— ha pasado de tener un 73,8% de camas llenas a solo un 38,1%. En la Costa Brava Centro la caída ha sido menor (de un 39,6%) y la Costa Brava Norte es la que menos ha notado los efectos de la pandemia, con un 36,3% de menos de reservas.

En cuanto al tipo de establecimientos, las casas de turismo rurales son las que más público han sabido atraer. En el Pirineo de Girona solo ha caído un 4,3% el número de reservas en este tipo de establecimiento. En la Costa Brava, un 18,1%. Por el contrario, los hoteles son los que menos reservas han obtenido, con un 47,6% menos de ocupación.

Las ocupaciones han sido gracias al turismo de proximidad. De hecho, los catalanes han hecho el 57,5% de las pernoctaciones. Esto representa 3.263.000 pernoctaciones, mientras que el año pasado eran 2.425.000. Por el contrario, caen la mayoría de visitantes de los mercados alemán, belga, holandés, inglés. El mercado francés cae ligeramente, pero se mantiene la diferencia del resto de nacionalidades, representando el 15% de pernoctaciones que se han hecho en la demarcación gerundense este verano.

Por otra parte, el número de visitantes que han pisado la Costa Brava (380.835 personas) es superior al que lo ha hecho en Mallorca (284.430) o la Costa del Sol (328.321), que son los principales destinos en España. Según Dulsat, esta cifra se debe a que Girona tiene "un mercado de tres millones de personas en el área metropolitana de Barcelona" y también "hay un mercado muy importante en el sur de Francia que puede llegar en coche". De todas formas, en número de pernoctaciones, Mallorca supera a la Costa Brava.

Se mantienen los precios

Por otra parte, en una encuesta que ha realizado el patronato a los empresarios del sector turístico, la mitad de los encuestados afirma que no ha bajado el precio. Dulsat ha remarcado que esta "es una tendencia habitual" en el sector en épocas de crisis por "intentar atraer" más visitantes. De todas formas, se ha mostrado satisfecho de que más de la mitad hayan optado por no tocar los precios para evitar "devaluar" la marca turística.

En esta encuesta realizada a 230 empresarios, un 78,5% han asegurado que ha valido la pena abrir este verano sus alojamientos, a pesar de la baja ocupación. Por el contrario, un 32% afirman que la temporada ha sido mala o muy mala, mientras que un 40,43% cree que ha sido buena o muy buena.

Otro aspecto destacable es que el 60% de las reservas se han hecho directamente a los establecimientos, y no a través de portales como Booking. Según Dulsat, este indicador expresa que "la gente conoce el territorio" y por eso confían en los establecimientos de forma directa.

Ante la "Incertidumbre" que hay en el sector, según ha asegurado Miquel Noguer, las previsiones de cara a la temporada de nieve "no son malas". Según el presidente, este verano "no ha ido mal" a los establecimientos de los Pirineos y esto hace pensar que podrían encarar con buenas cifras los meses de esquí. Además, Noguer ha recordado que los deportes de montaña son "al aire libre" y es donde "hay menos riesgo de contagio". Por su parte, el vicepresidente del Patronato, Jaume Dulsat, ha apuntado que la mayoría de visitantes en las pistas de Girona son turistas de proximidad.

 

Imagen principal: La playa de Castell de Palamós, una de las pocas que aún quedan vírgenes en la Costa Brava

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