El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha considerado "muy poco acertada" la decisión del Gobierno de limitar solo a los coches eléctricos las ayudas para la renovación de los vehículos y ha alertado de los riesgos de intentar acelerar la transición energética en el contexto actual. Así lo ha dicho Brufau, este martes en Lisboa en su intervención ante la Conferencia Ibérica sobre Movilidad Sostenible. En esta línea, el presidente de Repsol ha defendido que la postura del Ejecutivo español va a generar "una transferencia de renta de los más pobres a los más ricos" y una transición que no será "justa e inclusiva", ya que, los eléctricos "de este momento son más caros". "La energía no es ideología, es tecnología", ha insistido Brufau, que también ha defendido la inversión en investigación y apostado por la renovación del parque automovilístico español que permitiría reducir las emisiones en la península ibérica en un 30%.
Además, Brufau también ha señalado que sectores como el transporte comercial de larga distancia, la movilidad aérea y el transporte marítimo pesado no se pueden electrificar y el crecimiento de la población a gran escala dificultará el uso de energías renovables al 100%. El vehículo eléctrico es "parte de la solución", ha sentenciado Brufau, pero recordando el rol de otros elementos "igualmente competitivos o más", como los biocombustibles, los lubricantes sintéticos, el gas y el hidrógeno.
Riesgos de una transición mal planeada
En esta misma línea, Brufau ha alertado del "riesgo" que supone para Europa el acelerar la transición energética "con la enorme incógnita sobre abastecimiento y precios de gas y petróleo", que puede llevar a la "dependencia geopolítica" y energética de países como China. "¿Somos conscientes de que una transición energética mal planeada e improvisada va a generar un problema de dependencia geopolítica de los metales críticos y tierras raras? ¿No estaremos sustituyendo la dependencia geopolítica del petróleo y gas a una dependencia todavía mayor de los metales raros?", ha cuestionado el ejecutivo.
Además, también ha destacado el papel de Europa en la transición energética, pero ha avisado que debe "defender su industria", que necesita "tiempo" para que sean realizadas las adaptaciones necesarias. "No parece razonable que penalicemos a nuestra industria en favor de otras regiones que no pueden o no quieren fijar metas igualmente exigentes", ha justificado.
Brufau no ha sido el único que ha participado en esta conferencia, donde también han intervenido el secretario de Estado de Movilidad Urbana de Portugal, Jorge Delgado, el alcalde de Lisboa, Carlos Moedas y el presidente de la Confederación Empresarial de Portugal (CIP), António Saraiva. Delgado, por su parte, ha señalado que “la movilidad se encuentra en un segundo punto de inflexión tecnológica, y es evidente la necesidad de un salto disruptivo en la forma en que nos movemos y transportamos, tanto personas como mercancías. La movilidad del futuro será respetuosa con el medio ambiente, compartida, conectada y autónoma”.
A su vez, el alcalde de Lisboa, Carlos Moedas ha señalado que “hay tres retos esenciales: el económico, que debe asegurar que el crecimiento sea compatible con la reducción de emisiones. Crecer tiene que ser compatible con la lucha contra el cambio climático, y Europa ya ha demostrado que es posible, pues creció al mismo tiempo que se esforzaba por reducir las emisiones. El tecnológico, que a través de la ciencia tendrá que resolver el tema de los costes de producción, y el social, porque hay que concienciar a las personas de la necesidad de este cambio”. El Presidente de CIP ha indicado “el papel prioritario de la viabilidad y la seguridad de la industria del automóvil en su transformación hacia la movilidad sostenible de futuro”.