El nombre de Kylian Mbappé vuelve a estar en el centro del debate en Francia, pero esta vez no por sus goles, sino por su papel dentro del equipo nacional. A pesar de seguir siendo una referencia goleadora, su liderazgo empieza a ser cuestionado en determinados sectores del fútbol galo. Y es que el espectacular rendimiento de otros jugadores ha abierto una discusión que hasta hace poco parecía impensable.

La realidad es que voces autorizadas ya han puesto el foco en esta situación. El exinternacional Jérôme Rothen ha sido claro en RMC Sport al analizar el momento del delantero del Real Madrid. Según su visión, Mbappé no debe asumir funciones que no encajan con su perfil, especialmente en la creación de juego o en la dirección del ataque. Es decir, en la de liderar al equipo en el terreno de juego.

Francia abre el debate sobre su rol

Y es que Rothen no se ha quedado ahí. El exjugador ha ido más allá al comparar su influencia con la de otros nombres propios que están brillando con fuerza, como Michael Olise y Ousmane Dembélé. “Lo que hacen Olise y Dembélé no sabe hacerlo”, afirmó, situando al madridista un escalón por debajo en ese tipo de funciones más creativas y propias de jugadores con el 10 en la espalda.

Olise PSG Bayern EFE

De este modo, el debate no gira en torno a su capacidad goleadora, que sigue siendo incuestionable, sino a su encaje dentro de un sistema que podría evolucionar hacia un modelo más coral. La selección francesa cuenta con perfiles diversos, y la irrupción de jugadores con mayor capacidad asociativa está cambiando el equilibrio del equipo.

Zidane, ante un escenario inesperado en Clairefontaine

La realidad es que esta situación tendrá un impacto directo en el futuro de la selección. Zinedine Zidane, señalado como el próximo seleccionador tras el Mundial, será quien deba gestionar este nuevo contexto con un Mbappé menos protagonista en zona de tres cuartos. Su reto pasará por maximizar el rendimiento de Mbappé sin exigirle un rol que no se ajusta a sus características que lo aleje de los metros finales, donde siempre es y va a ser letal.

Así pues, Francia se enfrenta a un posible cambio de jerarquías dentro de su ataque. Mbappé seguirá siendo un jugador decisivo, pero el crecimiento de figuras como Dembélé y Olise plantea un escenario más abierto. La gestión de ese equilibrio será clave para definir el futuro competitivo de una selección que no deja de evolucionar.