Zinedine Zidane ya tiene decidido su futuro. El técnico francés ha alcanzado un acuerdo para convertirse en el nuevo seleccionador de Francia en un contrato de cuatro temporadas, con el horizonte puesto en el Mundial de 2030. La operación estaría prácticamente cerrada y solo falta el anuncio oficial para confirmar uno de los movimientos más esperados del fútbol internacional en los últimos años. Lo que debería llegar una vez finalizada la cita de este 2026.
El exentrenador del Real Madrid llevaba tiempo siendo el gran candidato para asumir el banquillo nacional, y ahora todo apunta a que será él quien lidere el nuevo ciclo de la selección francesa. Su vínculo se extenderá hasta la próxima gran cita mundialista, con el objetivo de reconstruir y mantener a Francia en la élite tras una generación que ha marcado época.
Zidane toma el relevo en Francia
El acuerdo contempla que Zidane tome las riendas de la selección con plenos poderes en la parcela deportiva. Su figura genera pleno consenso dentro de la federación y también entre los jugadores, donde mantiene un enorme respeto por su trayectoria tanto como futbolista como entrenador.
Y es que Zidane no solo es una de las más grandes leyendas sobre el césped, sino que ha demostrado su capacidad en los banquillos con una etapa histórica en el Real Madrid, donde conquistó múltiples títulos, incluyendo tres Champions consecutivas. Su llegada a Francia supone un cambio de etapa, con la mirada puesta en renovar el proyecto sin perder competitividad.
El objetivo es el banquillo del Bernabéu en el Mundial de 2030
El gran reto de Zidane será preparar a Francia para el Mundial de 2030, una cita que marcará su proyecto desde el primer día. La federación confía en su liderazgo para gestionar la transición generacional y potenciar a las nuevas figuras que deben tomar el relevo para llegar a la final que se podría jugar en un banquillo tan conocido para él, como el del Santiago Bernabéu.
La realidad es que Zidane asume un desafío mayúsculo, pero también una oportunidad única como lo es dirigir a su país en el torneo más importante del fútbol. De este modo, el técnico francés afronta el que probablemente será el mayor reto de su carrera en los banquillos, con la presión de mantener a Francia entre las favoritas y la ilusión de volver a conquistar el mundo.
