El Real Madrid empieza a asumir que una de las grandes apuestas recientes no ha salido como se esperaba. Lo que llegó envuelto en ilusión, expectativas y una inversión millonaria se ha ido diluyendo con el paso de los meses, hasta convertirse en un problema más que en una solución. Y dentro del club ya no se habla de paciencia, sino de cmenzar a tomar decisiones.

Porque cuando un futbolista recibe oportunidades en distintos contextos y con distintos entrenadores, y el resultado es siempre el mismo, es que hay un problema evidente con su nivel. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con Franco Mastantuono, un nombre que hoy genera más dudas que certezas en Chamartín, apenas medio año después de su llegada.

Xabi Alonso ya encendió las alarmas

Fue Xabi Alonso el primero que detectó que algo no cuadraba. El técnico decidió empezar a reducir el protagonismo del argentino tras varias actuaciones muy por debajo de lo esperado. Todo porque no estaba preparado para asumir el nivel que exige el Real Madrid, algo que se evidenció desde el primermomento.

Mastantuono Real Madrid Europa Press

El problema no era un mal partido aislado. Era la sensación constante de ir un segundo tarde, de no influir en el juego y de no justificar una inversión cercana a los 65 millones de euros. En el Real Madrid, eso pesa. Especialmente si un entrenador comenzó apostando por ti y acaba sin darte ni un solo minuto. Se podía pensar que era cosa de Alonso, pero el tiempo lo pone todo en su sitio.

Arbeloa confirma las dudas

Con la llegada de Álvaro Arbeloa, Mastantuono tuvo una nueva oportunidad para revertir la situación. El escenario ideal para demostrar que lo anterior había sido solo una fase de adaptación. Pero el resultado volvió a ser decepcionante. El argentino volvió a pasar desapercibido en partidos donde se esperaba un paso al frente. Y eso ha terminado por confirmar que su nivel no es suficiente. En el Real Madrid preocupa también su actitud, y su falta conexión con el ritmo del equipo. No es el mismo que se pudo ver en River Plate.

Así pues, el tiempo ha terminado dando la razón a Xabi Alonso. No fue una decisión precipitada, sino una lectura acertada. En el Real Madrid, cuando la paciencia se agota y el rendimiento no llega, el destino suele estar escrito. Y el de Franco Mastantuono apunta, cada vez más, lejos del Santiago Bernabéu.