El futuro de Vinícius Júnior en el Real Madrid podría verse condicionado por un factor clave como es el nombre de la persona que ocupe el banquillo. El extremo brasileño es consciente de que no todos los posibles candidatos a dirigir al equipo blanco cuentan con él como pieza intocable para la próxima temporada. De hecho, hay dos nombres de peso que, en caso de asumir el cargo, habrían trasladado que no están dispuestos a gestionar todo lo que rodea al futbolista.
Según diversas informaciones, tanto Jürgen Klopp como Unai Emery no verían con buenos ojos mantener a Vinicius en el proyecto si ellos toman las riendas del equipo. Ambos técnicos valoran el talento del brasileño, pero consideran que su gestión emocional y determinadas actitudes dentr y fuera del terreno de juego pueden alterar la dinámica colectiva y por eso no lo quieren.
Klopp y Emery no quieren asumir el desgaste
La postura de los dos entrenadores es clara y priorizan un vestuario con perfiles más equilibrados y con menor exposición mediática, aunque no tengan ese mismo talento. Entienden que el impacto futbolístico de Vinicius es indiscutible, pero no desean invertir energía en reconducir comportamientos o gestionar las polémicas que siempre rodean al brasileño.

En ese escenario, su continuidad quedaría en entredicho si cualquiera de los dos aterriza en el Santiago Bernabéu. El mensaje ya habría sido trasladado en conversaciones, porque el proyecto de ambos empezaría sin concesiones, incluso si eso implica prescindir de una de las grandes estrellas del equipo.
Álvaro Arbeloa, el gran valedor de Vini
En contraste, Álvaro Arbeloa es el único técnico que ha defendido abiertamente la continuidad del brasileño. Desde su llegada al banquillo del Real Madrid, lo ha considerado indiscutible y pieza central del sistema ofensivo del equipo. El salamanquino lo pone a la altura de Mbappé y confía en su desequilibrio, su capacidad para decidir partidos y su peso en escenarios de máxima exigencia. Una apuesta que hace que Vini mantenaga su apoyo en él.
Vinicius sabe perfectamente cuál es el mapa de apoyos y rechazos en torno a su figura en el Real Madrid. Es consciente de que su permanencia no depende solo de su rendimiento, sino también de la pesona elegida para estar al frente del proyecto la próxima temporada. El debate está abierto y, una vez más, el banquillo puede acabar siendo determinante para definir su futuro en el club blanco.