El FC Barcelona podría enfrentarse a un giro inesperado en su planificación de invierno. Marc-André ter Stegen, cuya salida del club se daba prácticamente por hecha, habría comunicado a su entorno que no tendría intención de abandonar el Camp Nou en enero, lo que complicaría seriamente los planes de la dirección deportiva. El portero alemán, que hasta hace pocas semanas aceptaba la idea de buscar un nuevo destino, estaría ahora decidido a quedarse y cumplir su contrato vigente hasta 2028.
Este cambio de postura generaría preocupación en los despachos azulgranas, donde se contaba con su salida para liberar masa salarial y facilitar la apuesta por Joan García, el joven guardameta que ha convencido a Hansi Flick. Desde el club se había pactado incluso una salida sin traspaso, con el visto bueno tanto de Joan Laporta como de Deco, pero la nueva actitud del jugador podría desbaratar toda la operación.

Un cambio de rumbo inesperado
El entorno del futbolista insinúa que Ter Stegen no estaría dispuesto a renunciar al contrato renovado en 2022, ni a su estatus dentro del equipo. Pese a sus problemas físicos y a la pérdida progresiva de protagonismo, el internacional alemán confiaría en poder recuperar la titularidad. Además, consideraría injusto el diagnóstico del club, que lo ha colocado en un segundo plano con vistas a una renovación generacional inminente.
De confirmarse esta versión, el escenario interno cambiaría radicalmente. El club contaba con su marcha para aligerar costes y abrir espacio a nuevos refuerzos en el mercado invernal. Pero con Ter Stegen decidido a quedarse, la portería azulgrana entraría en una situación de bloqueo, con dos perfiles incompatibles conviviendo en un mismo espacio.
Un pulso a la nueva dirección deportiva
Esta hipotética negativa del guardameta supondría, además, un desafío directo al modelo que impulsa la nueva dirección deportiva. El Barça lleva meses ejecutando una transición silenciosa, dando salida a veteranos de peso y apostando por perfiles jóvenes y económicamente sostenibles. Ter Stegen, sin embargo, no estaría dispuesto a sumarse a esa corriente.

El impacto de esta decisión afectaría también al margen salarial con el que trabaja el club, ya que su ficha es una de las más elevadas de toda la plantilla. Sin su salida, la inscripción de nuevas incorporaciones podría verse comprometida, así como la estabilidad interna del vestuario, donde Flick busca consolidar una jerarquía clara.