El Barça dejó el liderato de la Liga el pasado lunes en el campo del Girona (2-1). Los blaugrana, que todavía arrastraban la amarga resaca de la dura derrota contra el Atlético de Madrid en la Copa del Rey, cayeron derrotados por 2-1 en un nuevo partido con mucha polémica arbitral que indigna a los culés. El conjunto barcelonés estuvo lejos de su mejor nivel, es cierto, pero César Soto Grado, un árbitro con unos precedentes sospechosos en contra del Barça, perjudicó al equipo de Hansi Flick en dos acciones que podrían haber cambiado claramente el rumbo del partido.

El penalti de Lamine Yamal se debería haber repetido

En primer lugar, cabe destacar que el penalti fallado por Lamine Yamal justo antes del descanso debería haberse repetido. César Soto Grado pitó la pena máxima a favor del Barça por una falta de Blind sobre Dani Olmo que no admitía dudas. El mismo central neerlandés, consciente de su error, se llevó las manos a la cara justo después de derribar al mediapunta egarense. Lamine fue el encargado de recoger la responsabilidad de acabar la primera parte con ventaja, pero su lanzamiento chocó con la madera izquierda de la portería defendida por Gazzaniga.

A pesar de haber engañado a la perfección al portero argentino, Lamine se quedó a escasos centímetros del gol. Con el error desde los 11 metros, se acabó un primer acto frenético, aunque sin goles. Sobre el terreno de juego, los futbolistas culés no lamentaron nada, pero con la repetición del error del crack catalán, rápidamente se vio que el penalti se debería haber repetido, ya que Bryan Gil estaba dentro del área antes del chut, disputando el rechace con Frenkie de Jong. La norma es clara y es una jugada claramente de VAR; sin embargo, la acción quedó totalmente desapercibida para David Gálvez, el árbitro de la sala VOR.

Un cambio de criterio indignante

Pero los culés acabaron de estallar del todo contra Soto Grado con el segundo gol del Girona, obra de Fran Beltrán. La diana del nuevo fichaje gerundense estaba precedida por una falta de Echeverri sobre Jules Kounde. La repetición no admite dudas. Y vuelve a ser una jugada totalmente de VAR, como se han visto miles a lo largo de las últimas temporadas. 

Precisamente, hay una jugada calcada de la temporada anterior en la que el mismo árbitro, Soto Grado, anuló un gol del Barça por una pisada previa de Kounde. Mismo árbitro, misma jugada, pero diferente criterio. Incomprensible.