En el Barça todavía trabajan para conseguir el fichaje de un central zurdo, que es el gran objetivo que queda pendiente. Después de haber incorporado a Dominik Livakovic y a Gabriel Jesús, Deco y Joan Laporte consideran que el único refuerzo que queda por concretar es el de un futbolista para esa demarcación, en la cual existen algunas dudas. Y la salida de Álvaro Cortés ha acabado por ser decisiva para tomar la decisión de fichar a alguien.
El prometedor defensa de 21 años, al comprobar que tenía muy difícil contar con minutos regularmente, se ha decantado por hacer las maletas, y su futuro se encontrará en Bélgica. Más concretamente, en el Royal Antwerp, que desembolsará tres millones de euros por el 50% de sus derechos federativos. Esto libera una plaza y deja algunos ingresos para traer a una cara nueva, y hay dos candidatos. El primero es Ruud Nijstad, del Twente.
Aún es un desconocido para una parte importante del público, pero sus increíbles actuaciones en la Eredivise le han servido para llamar la atención de los ojeadores azulgranas, y también, de otros equipos top. A pesar de estar en edad juvenil, ya que nació en el año 2008, acumula una importante experiencia en la élite, y tiene una personalidad y un liderazgo brutales. Y próximamente puede hacer su debut con la selección absoluta de los Países Bajos.
Deco se ha reunido personalmente con su agente, y ya tiene un pacto verbal para traerlo al Spotify Camp Nou. El problema es que las propuestas que han presentado, de unos 20 ‘kilos’ entre fijos y variables, han sido rechazadas al instante por su actual equipo, complicando enormemente las cosas, como explican en ‘De Telegraaf’. Y el otro nombre que sigue en la lista de objetivos es Aymeric Laporte, del Athletic Club de Bilbao.
Es la opción que más seduce a Laporta y a Hans-Dieter Flick, aunque no es necesario recordar que su llegada al Barça es realmente complicada por el elevado coste que tendría.
El Athletic Club de Bilbao se niega a negociar por Laporte
El Athletic Club de Bilbao no negociará por Laporte, a pesar de los problemas económicos que atraviesa la entidad, y obliga al Barça a pagar de manera íntegra el importe que figura en su cláusula de rescisión.
Considerando que ya tiene 32 años, es lógico que Laporta y Deco no estén dispuestos a hacer una inversión tan elevada.
