El Manchester City vive semanas de tensión interna y uno de los focos está en la relación entre Pep Guardiola y Rodri Hernández. El centrocampista español, que ha sido durante años una pieza clave en el sistema del técnico catalán, no atraviesa su mejor momento y eso empieza a generar dudas dentro del cuerpo técnico, donde creen que ya no es cosa del físico.
Rodri venía de ser uno de los jugadores más determinantes del mundo, pero su rendimiento reciente ha bajado. Aunque parte de la explicación está en la lesión de rodilla de la que se ha recuperado, en el entorno del club consideran que hay algo más detrás de esta situación y que es mucho más mental.
Guardiola ve a Rodri lejos de su mejor nivel
Dentro del Manchester City existe la sensación de que Rodri no está ofreciendo el nivel que le convirtió en no solo uno de los mejores centrocampistas del mundo, sino en Balón de Oro. Guardiola valora especialmente su capacidad para controlar el ritmo del juego, pero en los últimos partidos ha detectado irregularidad en su rendimiento.
El técnico cree que el problema no es solo físico. Según su entorno, considera que el jugador está descentrado y con la cabeza en otro lado, algo que se refleja en su forma de presentarse sobre el terreno de juego. Esta percepción preocupa especialmente porque Rodri es una pieza fundamental en el equilibrio del equipo.
La relación se enfría en un momento clave para le futuro de Rodri
El malestar de Guardiola ha ido creciendo con el paso de las semanas. La exigencia del técnico es máxima y espera que sus jugadores mantengan un nivel constante, especialmente en posiciones tan importantes como la de mediocentro.
Por su parte, Rodri sigue intentando recuperar sensaciones tras su lesión, pero la falta de continuidad en su mejor versión empieza a generar tensión en la relación con su entrenador. El contexto tampoco ayuda. Y es que la derrota en el Santiago Bernabéu y la necesidad de volver a ganar es algo que no sienta bien a nadie.
Así pues, la situación entre Guardiola y Rodri atraviesa un momento delicado. El técnico quiere recuperar al mejor centrocampista posible, pero también exige una reacción lo más rápida posible, mientras que el jugador necesita volver a sentirse decisivo para recuperar su mejor nivel. Una relación que, a día de hoy, está lejos de su mejor momento.
