En el Barça empieza a abrirse un debate interno que va más allá de lo puramente táctico. Raphinha ha dado un paso al frente y se ha sentado con Hansi Flick para trasladarle que es necesario sancionar las faltas de disciplina defensiva dentro del equipo. El brasileño considera que el esfuerzo no está siendo equitativo y que esa situación acaba perjudicando al colectivo en muchos partidos donde se concede demasiado.
Raphinha es uno de los jugadores que más corre, más presiona y se sacrifica sin balón. Es habitual verle liderar la primera línea de presión mientras asume un desgaste muy importante en sus piernas. Sin embargo, siente que no puede hacerlo solo y que hay compañeros que no están cumpliendo con la exigencia defensiva que marca el cuerpo técnico.
Raphinha exige compromiso colectivo
El brasileño cree que cuando un jugador no presiona, no acompaña o se desentiende del trabajo defensivo, debe haber consecuencias. Primero, en forma de reprimendas. Y si la actitud se mantiene, con suplencias. Para Raphinha, no se trata de castigar a jugadores en concreto, sino de proteger una idea de equipo basada en la presión y el trabajo.
El extremo no entiende que haya diferencias tan marcadas en el esfuerzo. Considera injusto que él tenga que correr por dos mientras otros dosifican su implicación sin que pase nada. Desde su punto de vista, eso rompe la dinámica de grupo y envía un mensaje peligroso al vestuario.
Flick analiza varios casos concretos
En esa conversación han salido nombres propios. Raphinha entiende que haya excepciones, como Lamine Yamal, al que ve como la gran referencia ofensiva del Barça. El brasileño acepta que el joven talento gestione esfuerzos y llegue más fresco al ataque, algo que considera lógico por su impacto diferencial. Sin embargo, no comprende otros casos. Uno de los que más le incomodan es el de Marcus Rashford. Raphinha percibe que el inglés no trabaja con la misma intensidad en tareas defensivas y que esa falta de compromiso no está siendo corregida desde el banquillo.
En el cuerpo técnico son conscientes de que la presión alta solo funciona si todos empujan a la vez. Un solo jugador descolgado rompe el sistema y expone al equipo a transiciones peligrosas. Por eso, la reflexión está sobre la mesa. Así pues, en el Barça se avecinan decisiones relevantes. Raphinha ha pedido consecuencias para los que no cumplan. Y ahora es Hansi Flick quien debe decidir si refuerza la disciplina o asume que no todos están dispuestos a correr igual por el escudo.
