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Primero Flick y ahora Luis de la Fuente esperan una reunión con Lamine Yamal para plantearle un cambio importante en su fútbol. La idea pasa por probar al extremo como falso nueve, alejándolo por momentos de la banda derecha para convertirlo en una referencia mucho más interior, difícil de seguir para los centrales y con libertad para aparecer entre líneas.

El movimiento no pretende quitarle aquello que lo hace diferencial, sino multiplicar sus zonas de influencia. Lamine Yamal seguiría cayendo a la derecha, pero arrancaría muchas acciones desde dentro, recibiría más cerca del área y tendría mayor presencia en zonas de remate. Tanto Flick como Luis De la Fuente consideran que su evolución natural puede llevarlo a decidir partidos sin depender siempre del uno contra uno exterior.

Un cambio que modifica toda su forma de atacar

Flick ya ha trabajado durante la pretemporada con ataques sin una referencia fija y ha utilizado futbolistas móviles como falso nueve. En ese contexto, Lamine encaja por su capacidad para girarse, asociarse y atraer rivales. Si recibe entre central y mediocentro, puede descargar de primera, conducir hacia portería o liberar la banda para la llegada de otro atacante.

Lamine Yamal Instagram (28)

El cambio también exigiría aprendizaje. Como falso nueve tendría menos metros para encarar, recibiría muchas veces de espaldas y estaría rodeado de defensores más fuertes físicamente. Tendría que mejorar los apoyos, reconocer cuándo fijar a los centrales y atacar con mayor frecuencia el área. No sería simplemente colocar su nombre en otra posición, sino modificar hábitos construidos durante años.

De la Fuente también quiere probarlo por dentro

Para la selección, el movimiento permitiría reunir más talento alrededor del balón. Con extremos capaces de mantener la amplitud, Lamine podría conectar directamente con Pedri, Dani Olmo y Rodri desde zonas centrales. De la Fuente cree que así participaría más y tendría menos fases de partido desaparecido esperando que el juego llegue hasta su banda derecha.

La reunión será clave porque el cambio necesita el convencimiento del jugador. Lamine ha construido su condición de estrella partiendo desde la derecha, donde puede recibir abierto y atacar al lateral. Flick y De la Fuente no quieren eliminar esa versión, sino añadir otra. Convertirlo en falso nueve supondría darle libertad para moverse por todo el frente ofensivo y acercarlo todavía más al gol. El objetivo es que deje de ser solamente el extremo que rompe partidos para convertirse también en el delantero alrededor del que se organiza todo el ataque, sin perder además su capacidad para asistir desde posiciones exteriores habituales.