Pedri se ha quedado prácticamente solo en el vestuario del Barça después de la salida de Ferran Torres al PSG. El canario fue uno de los pocos compañeros que quiso despedirse públicamente del valenciano en redes sociales, un gesto que ha llamado la atención porque la marcha del delantero no terminó de generar el mismo apoyo entre todos los jugadores de la plantilla.
La situación se complicó por las palabras de Ferran después de anunciar su adiós. El delantero dejó caer que esperaba haber sido más valorado durante su etapa azulgrana, una reflexión que no gustó a parte del vestuario. Algunos entendieron que el mensaje podía interpretarse como un reproche al club por la renovación.
Pedri no esconde su amistad
Pedri decidió mantenerse al margen de ese malestar. Su amistad con Ferran es más que conocida y el centrocampista quiso despedirlo sin entrar en debates sobre su salida. Para él, la relación personal está por encima de cualquier discusión deportiva. Precisamente por eso su mensaje destacó todavía más, porque pocos futbolistas quisieron pronunciarse públicamente después de unas últimas horas especialmente tensas.
El canario también había defendido internamente la continuidad de Ferran. Consideraba que su movilidad, sus desmarques y su capacidad para trabajar sin balón ayudaban mucho al funcionamiento ofensivo. Además, ambos habían construido una relación cercana dentro y fuera del campo. Su marcha al PSG supone perder a un socio deportivo, pero también a uno de los amigos con los que compartía más tiempo.
El silencio del vestuario llama la atención
La frialdad del resto del vestuario no significa necesariamente una ruptura total con Ferran, pero sí refleja que sus palabras finales no fueron bien recibidas. Algunos futbolistas prefirieron guardar silencio antes que alimentar una polémica justo cuando el Barça inicia una nueva temporada. Pedri, en cambio, asumió el riesgo de quedar señalado y mantuvo su despedida pública.
Ahora el centrocampista se queda sin uno de sus principales apoyos dentro del grupo. Ferran comienza una nueva etapa en París mientras Pedri deberá reconstruir dinámicas con los nuevos atacantes. La imagen deja una lectura clara: cuando el valenciano salió, muchos optaron por el silencio y Pedri fue de los pocos que quiso despedirse sin condiciones. Esa decisión refuerza la idea de que su amistad era auténtica y que no estaba dispuesta a desaparecer por un conflicto interno. Una postura coherente con la cercanía que ambos mostraron durante años en concentraciones, viajes y celebraciones del equipo.
