Raphinha empieza la temporada con una jerarquía todavía mayor dentro del Barça. El brasileño se ha consolidado como primer capitán del equipo, resolviendo definitivamente el debate que podía existir con Pedri por el brazalete. Hansi Flick valora su liderazgo, compromiso y personalidad dentro del vestuario, pero esa elección abre ahora otra cuestión delicada relacionada directamente con Lamine Yamal.
El problema ya no está en quién llevará el brazalete, sino en quién asumirá los penaltis. Raphinha ha demostrado una enorme fiabilidad desde los once metros y durante la pasada temporada convirtió lanzamientos importantes. Lamine, sin embargo, quiere asumir cada vez más responsabilidad y ya lanzó un penalti durante la pretemporada, demostrando que también quiere ese papel.
Raphinha tiene la experiencia y los números
El brasileño parte con ventaja porque ya ha respondido en situaciones de máxima presión. Su golpeo es seguro, engaña habitualmente al portero y no suele modificar su decisión incluso cuando el partido exige precisión absoluta. Como primer capitán, además, parece lógico que conserve una responsabilidad que ya ejercía antes de recibir definitivamente el brazalete.

Lamine representa el futuro y también el presente. A sus 19 años quiere aumentar sus cifras goleadoras, luchar por todos los premios individuales y convertirse en la referencia absoluta del ataque. Los penaltis pueden añadir varios goles durante una temporada, de modo que renunciar a ellos también significa ceder una herramienta importante para mejorar estadísticas y acercarse al Balón de Oro.
Flick deberá establecer una jerarquía clara
Hansi Flick no quiere convertir esta cuestión en un conflicto interno. Su intención pasa por hablar con ambos y establecer previamente quién lanza en cada escenario. Podría existir un especialista principal y otro secundario, evitando discusiones sobre el césped cuando llegue un penalti decisivo y ambos quieran asumirlo.
Raphinha ha ganado el primer pulso al quedar por delante de Pedri en la capitanía, pero ahora aparece Lamine como nuevo aspirante a otra parcela de poder. Entre ambos existe buena relación y complementariedad deportiva, aunque los dos poseen personalidad suficiente para querer responsabilidades. Flick deberá decidir pronto. Si prioriza experiencia, Raphinha seguirá lanzando, pero nunca se sabe y Lamine puede convertirse en el elegido. El brazalete ya tiene dueño. Falta resolver quién tendrá el balón cuando el árbitro señale el punto de penalti.