La temporada del Girona es para reflexionar. El conjunto catalán, penúltimo en la clasificación de LaLiga EA Sports, certificó su descenso de categoría. Y todo aquel gran trabajo que se había conseguido, ahora se tendrá que volver a empezar desde cero. Un año para olvidar, pero también confirmando que hay tres suspensos clarísimos y un excelente difícil de superar.

Tres suspensos deportivos en el Girona

Empezando por las notas negativas, los primeros señalados son los futbolistas. Si hace un año el Girona batallaba contra el PSG en el Parque de los Príncipes o recibía al Liverpool en Montilivi, ahora la situación es totalmente diferente. El equipo rojiblanco ha luchado hasta el final para no bajar a Segunda División, pero el objetivo no se ha conseguido. Un solo punto ha separado al Girona de la salvación. Y los máximos responsables han sido los jugadores, incapaces de generar ocasiones ni de marcar goles en los partidos teóricamente más asequibles o clave.

Cristhian Stuani jugando contra el PSG / Foto: EFE

También se debe apuntar hacia el entrenador. Míchel Sánchez, que se había convertido en la gran revelación hace dos temporadas, llevando al Girona a jugar competición europea por primera vez en su historia, ha perdido la frescura de sus planteamientos y se ha ofuscado más y más cuando los resultados no han salido. Sin saber cómo reactivar al equipo ni reaccionar, ha acabado llevando al Girona nuevamente al infierno de Segunda.

Pero también se tiene que remarcar la mala gestión en las altas esferas, empezando por el presidente Delfí Geli, pasando por el presidente del Consejo de Administración, Pere Guardiola, y acabando por Quique Cárcel, el director deportivo. No se ha sabido renovar el proyecto ganador después de perder a las grandes estrellas. Ellos han sido los principales señalados desde la grada de Montilivi en las últimas semanas y también los que han recibido de lo lindo después del descenso.

Quique Cárcel, el director deportivo del Girona, en una imagen de archivo / Foto: Pau de la Calle

Y aunque el único capaz de salvar los muebles ha sido Cristhian Stuani, un veterano que está más cerca de la retirada que de sus mejores años, la mejor nota es para la afición del Girona. Los seguidores del conjunto catalán apoyaron al equipo hasta el último día y llenaron Montilivi para ayudar a conseguir la victoria contra el Elche. Sin embargo, no fue suficiente.

Una gran nota para la afición del Girona, ya que desde el ascenso a Primera División nunca ha fallado para apoyar a los suyos. Pero es que antes de hacer historia en la máxima categoría del fútbol español también estuvieron al lado del Girona. Nada se entendería sin los seguidores gerundenses que han hecho de Montilivi un estadio para estar muy orgullosos.