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Marc Casadó ya sabe que su situación dentro del Barça no está en el mejor momento. Hansi Flick ha empezado a ordenar la plantilla para la próxima temporada y el canterano aparece entre los jugadores que han perdido peso en sus planes. No es una decisión aislada ni un castigo puntual, sino una lectura deportiva: el técnico considera que hay demasiada competencia en el centro del campo y que Casadó tendrá muy difícil sumar minutos importantes.

El regreso de Marc Bernal, la consolidación de Pedri, la jerarquía de Frenkie de Jong y la aparición de otros perfiles han dejado al mediocentro en una posición incómoda. Casadó sigue siendo valorado por su entrega, su intensidad y su compromiso, pero Flick necesita reducir la plantilla y priorizar jugadores con más recorrido dentro de su idea. Por eso el club empieza a verlo como una venta razonable.

Casadó no es el único señalado

El caso de Ronald Araujo es incluso más delicado. El uruguayo ha pasado de ser considerado uno de los grandes pilares defensivos a convertirse en una pieza muy discutida dentro del nuevo proyecto. Flick no lo ve como primera opción para el eje de la defensa y, según el reparto actual, aparece cada vez más cerca de ser el último central en la rotación importante.

Marc Casadó Instagram (5)

Pau Cubarsí, Iñigo Martínez, Eric Garcia, Christensen e incluso Koundé en determinados escenarios complican su espacio. Araujo conserva cartel, liderazgo y mercado, pero eso también juega en su contra. El Barça necesita generar ingresos y una venta del uruguayo permitiría una operación mucho más potente que la de otros futbolistas con menos nombre.

Flick prepara una limpieza silenciosa

La diferencia entre Casadó y Araujo está en el impacto económico. El primero puede dejar una cantidad útil para el límite salarial y aliviar una zona saturada. El segundo sería una venta estructural, de esas que cambian el margen de todo el verano. Flick no quiere señalar públicamente a nadie, pero sus preferencias empiezan a quedar claras dentro del nuevo curso.

Casadó ya entiende que no será protagonista y Araujo sabe que su estatus ha caído. El Barça no los expulsará a cualquier precio, pero ambos aparecen en la lista de salidas posibles. Si llegan ofertas convincentes, Flick no frenará la operación. El técnico alemán quiere una plantilla más corta, más fiable y más ajustada a su plan, aunque eso implique sacrificar nombres que hasta hace poco parecían intocables.