Luis de la Fuente puede convertirse en el gran beneficiado de una de las conversaciones más delicadas que Hansi Flick tendrá con Lamine Yamal esta temporada. El entrenador del Barça quiere que su estrella deje de depender tanto de la banda derecha y aparezca con mayor frecuencia por zonas interiores, donde puede participar más, recibir cerca del área y multiplicar su capacidad para decidir partidos.
El cambio no es sencillo. Lamine ha construido buena parte de su superioridad recibiendo abierto, aislando al lateral y atacándolo en el uno contra uno. Hansi Flick deberá convencerlo de que jugar por dentro no significa quitarle libertad, sino aumentar su influencia. La reunión servirá para explicarle movimientos, espacios y responsabilidades diferentes, además de asumir un periodo inevitable de adaptación.
Flick hará el trabajo que necesita De la Fuente
La selección española lleva tiempo buscando fórmulas para evitar que los rivales neutralicen a Lamine acumulando defensores junto a la línea de banda. Cuando recibe siempre en la misma zona, resulta más sencillo preparar ayudas, cerrar su pierna izquierda y obligarlo a alejarse del área. Apareciendo como mediapunta o segundo atacante, las referencias defensivas cambian completamente.

De la Fuente podrá aprovechar ese aprendizaje sin asumir el desgaste inicial. Flick será quien deba corregir movimientos, aceptar errores y gestionar posibles frustraciones cuando Lamine no encuentre los mismos espacios. Cada entrenamiento con el Barça servirá para automatizar recepciones entre líneas, giros de espaldas, paredes rápidas y llegadas desde posiciones centrales.
España recibirá una versión más completa
El seleccionador no pretende eliminar al extremo que desequilibra desde la derecha. Su objetivo será disponer de ambas versiones dentro del mismo partido. Lamine podrá empezar abierto, atraer al lateral y después moverse hacia dentro para asociarse con Pedri, Dani Olmo o el delantero. Esa imprevisibilidad puede hacer todavía más difícil defender a España.
Flick asume así una transformación que beneficiará directamente a la selección. Si el proceso funciona, De la Fuente recibirá a un futbolista más completo sin haber tenido que conducir personalmente la adaptación. El Barça soportará las pruebas y España recogerá parte del resultado. Para Lamine Yamal también puede representar el siguiente paso de su carrera: pasar de ser el mejor extremo derecho del equipo a convertirse en un atacante capaz de dominar cualquier zona ofensiva. De la Fuente sabe que esa evolución amplía sus posibilidades tácticas y le permitirá construir ataques distintos alrededor de su mayor talento sin obligarlo a permanecer siempre pegado a la banda.