Luis de la Fuente vigila con atención el ambiente dentro de la selección española. El seleccionador teme que empiecen a formarse pequeños grupos alrededor de los futbolistas que comparten club, especialmente entre los jugadores del Barça, que forman parte de gran parte del grupo. En este sentido, Gavi aparece como una de las voces con más peso dentro de ese núcleo y su carácter puede convertirlo en una referencia para los demás azulgranas.
La preocupación no nace de un conflicto abierto, sino de la posibilidad de que las afinidades habituales terminen condicionando la convivencia. Gavi mantiene una relación muy estrecha con Pedri, Lamine Yamal, Pau Cubarsí y Eric García. Es normal que pasen más tiempo juntos, pero De la Fuente quiere evitar que esa cercanía sea interpretada como un bloque separado del resto del vestuario.
Gavi gana peso y también aumenta la vigilancia
El centrocampista se ha convertido en uno de los futbolistas más influyentes de España por su intensidad, personalidad y compromiso. El propio jugador ha defendido públicamente a De la Fuente y asegura que va a muerte con él. Sin embargo, esa capacidad de liderazgo también provoca que cualquier gesto suyo tenga más impacto entre compañeros jóvenes que lo consideran un referente.
El empate ante Cabo Verde ha aumentado la tensión porque aparecen debates sobre posiciones, titulares y responsabilidades. Varios futbolistas del Barça consideran que Pedri debe jugar más retrasado, que Lamine necesita protección y que Cubarsí merece continuar como central principal. De la Fuente no quiere que esas situaciones se conviertan en motivo de malestar.
El seleccionador quiere cortar cualquier división desde el inicio
El cuerpo técnico insiste en mezclar compañeros durante comidas, entrenamientos y actividades para reforzar la unidad. La selección siempre ha convivido con grupos de afinidad, pero el problema surgiría si las decisiones de clubes entraran en la concentración. El reciente fichaje de Cucurella por el Real Madrid y las tensiones propias del mercado han añadido todavía más ruido.
La realidad es que no existen pruebas públicas de una ruptura en el vestuario. Gavi ha destacado el valor del grupo y ha rechazado cualquier comportamiento individualista. Aun así, De la Fuente permanece alerta. Su miedo no es que los jugadores del Barça se lleven bien, sino que las afinidades terminen creando bandos cuando lleguen derrotas, suplencias o decisiones difíciles durante el Mundial de máxima exigencia.
