La selección española empieza a preparar el Mundial de 2026 con una cuestión deportiva que no será nada sencilla de resolver. Y es que Luis de la Fuente sabe que tiene en su plantilla a dos de los mejores mediocentros del mundo, pero precisamente ese lujo se ha convertido en un problema de gestión dentro del equipo, dado que en el esquema de la Roja solo hay hueco para un pivote.
La discusión gira en torno a ese único puesto en el eje del centro del campo, una posición clave en el sistema de la Selección española de fútbol. Por un lado aparece Rodri, referencia absoluta en su club y ganador del Balón de Oro de 2024. Por otro, Martín Zubimendi, que se ha consolidado como uno de los pivotes más completos del fútbol europeo de la mano del Arsenal.
Un puesto que genera un dilema deportivo
El gran dilema para De la Fuente es que ambos jugadores rinden al máximo nivel cuando actúan en esa misma posición. Rodri ha sido durante años el eje del juego en el centro del campo, aportando equilibrio, control del balón y liderazgo. Lo que lo llevó a ser el mejor jugador del mundo y de la Eurocopa de 2024.
Sin embargo, Zubimendi también ha demostrado que tiene nivel para ser titular en cualquier la selección. Su lectura táctica, su capacidad para organizar el juego y su regularidad lo han convertido en una de las piezas más importantes de España mientras Rodri se recuperaba de su lesión. Esto provoca una situación complicada para el seleccionador, que sabe que elegir a uno de los dos como titular permanente puede generar tensiones o incomodidad dentro del grupo.
Una reunión para aclarar roles
Ante este escenario, Luis de la Fuente considera necesario abordar el tema de forma directa con ambos jugadores. La idea del técnico es organizar una reunión para definir claramente los roles y evitar que la competencia por el puesto se convierta en un conflicto dentro del vestuario. El seleccionador quiere dejar claro que ambos futbolistas son fundamentales para el proyecto de la selección y que la gestión de minutos dependerá de los partidos, los rivales y el momento de forma de cada uno.
La prioridad del cuerpo técnico es mantener la armonía en el grupo y aprovechar el enorme talento que ambos aportan al equipo. Tener dos mediocentros de este nivel es un privilegio para cualquier entrenador, pero también exige una gestión delicada para que la competencia se mantenga dentro del terreno deportivo y no termine afectando al ambiente de la selección.
