Luis de la Fuente redujo el protagonismo de Nico Williams en el Mundial. El extremo llegó condicionado por una temporada llena de lesiones y no ha recuperado la intensidad que exige la selección. El seleccionador observa un futbolista apagado, con poca continuidad y lejos de la agresividad que lo convirtió en una pieza básica.
El problema no está únicamente en el uno contra uno. Nico debe presionar, repetir esfuerzos, cerrar su banda y atacar los espacios con convicción. Ahora mismo no sostiene ese trabajo muchos minutos y su lenguaje corporal transmite cansancio. España encontró una estructura más equilibrada con Álex Baena, por lo que De la Fuente no tiene motivos para modificarla.
Nico Williams pierde su puesto en el momento decisivo
Ante Arabia Saudí, el técnico apostó por Baena y el equipo mejoró en circulación, presión y ocupación de espacios. La banda izquierda dejó de depender de acciones individuales y ganó asociación con Cucurella, Pedri y Dani Olmo. Nico quedó como alternativa para la segunda parte, un papel secundario que puede mantenerse frente a Uruguay y en las eliminatorias.

De la Fuente valora su velocidad y sabe que, en plenitud, ofrece algo diferente. Sin embargo, también exige compromiso y el trabajo sin balón. Si el extremo no puede repetir carreras o rehúye duelos por miedo a una recaída, el equipo pierde equilibrio. La duda es física y competitiva, pero desde el banquillo también se interpreta como una actitud pasiva para un torneo exigente.
De la Fuente premia a quienes ofrecen más garantías
La decisión no implica un castigo personal ni existen pruebas públicas de problemas disciplinarios fuera del campo. Nico Williams ha reconocido que ha vivido un año duro por las lesiones y todavía trabaja para recuperar confianza. Sin embargo, un Mundial no concede demasiado tiempo. El seleccionador necesita jugadores preparados para rendir inmediatamente y no puede sostener una titularidad por el nombre.
La realidad es que De la Fuente no ha descartado públicamente a Nico Williams, pero su jerarquía ha cambiado. Baena parte por delante y el extremo deberá convencer desde el banquillo, aumentando la intensidad y aprovechando cada oportunidad. Si mantiene una actitud decaída y no recupera su agresividad habitual, España seguirá avanzando sin él. En este momento, el seleccionador confía más en futbolistas capaces de garantizar disciplina táctica, energía y continuidad todo el partido.