El éxito del Mundial no ha eliminado todas las tensiones alrededor de Luis de la Fuente. El seleccionador afronta su renovación con respaldo institucional y una autoridad reforzada por el título, pero dentro de la Roja hay futbolistas que no han terminado satisfechos con sus decisiones. Algunos quedaron fuera de la lista, otros apenas jugaron y varios consideran que su estilo no potencia sus mejores virtudes.
El malestar no significa una rebelión abierta, pero sí una acumulación de cuentas pendientes. De la Fuente ha construido jerarquías muy rígidas y eso deja víctimas. Martín Zubimendi y Alejandro Grimaldo pasaron largos tramos del Mundial sin minutos, mientras Pablo Fornals ni siquiera entró en la convocatoria. Pedri, por su parte, perdió peso en el once y nunca terminó de sentirse igual de influyente que en el Barça.
Las suplencias dejaron heridas dentro del grupo
Zubimendi llegó como uno de los mejores mediocentros españoles, pero Rodri monopolizó la posición. De la Fuente evitó juntar a ambos de manera estable y el centrocampista quedó relegado. Grimaldo vivió algo parecido con Cucurella, que se adueñó del lateral izquierdo. Para dos futbolistas con temporadas excelentes, asumir un Mundial casi sin protagonismo dejó una frustración difícil de esconder.
Por su parte, Fornals representa otro tipo de descontento. Su rendimiento podía justificar una oportunidad, pero De la Fuente eligió otros perfiles. Cuando un seleccionador gana, esas decisiones quedan protegidas por el resultado; cuando empieza un nuevo ciclo, vuelven a aparecer. Los descartados saben que la renovación del técnico puede significar que sus opciones continúen siendo reducidas durante los próximos años.
Pedri tampoco está completamente cómodo
El caso más delicado es Pedri. De la Fuente ya ha mostrado que con España no puede desempeñar exactamente el mismo papel que en el Barça. Con Rodri o Zubimendi como pivotes, debe jugar más arriba y asumir otras responsabilidades. Esa adaptación no siempre ha funcionado y terminó perdiendo la titularidad en momentos importantes del Mundial, algo que alimentó todavía más el debate sobre su encaje.
Por eso De la Fuente descubre ahora que tiene más resistencia interna de la que imaginaba. No todos quieren su salida, pero varios jugadores preferirían otro reparto de minutos, otras jerarquías o incluso un modelo diferente. Ganar el Mundial le da autoridad para decidir, aunque renovar también significa gestionar a quienes quedaron heridos. Grimaldo, Zubimendi, Fornals o Pedri representan problemas distintos, pero todos obligan al seleccionador a demostrar que el nuevo ciclo no será simplemente una repetición del anterior desde el primer día.
