Una de las decisiones más polémicas y controvertidas que el Barça tomó en el último verano fue la marcha de Marcus Rashford. Había realizado una buena temporada, con dobles dígitos en goles y asistencias, y mucha gente esperaba que se quedara. En especial, considerando que había asumido sin protestar su rol como revulsivo, y que tenían una opción de compra muy accesible, valorada únicamente en un total de 30 millones de euros.
Parecía claro que merecía la pena hacer esta inversión por el delantero de 28 años, quien estaba encantado con su vida en la ciudad condal, y que deseaba quedarse en el Spotify Camp Nou. De hecho, en ‘The Sun’ han explicado que hizo todo lo posible para que lo firmaran en propiedad, y llegó a suplicarle a Hans-Dieter Flick, con quien mantenía una muy buena relación personal. Lamentablemente para el astro inglés, esto no llegó a suceder.

Joan Laporta y Deco lo estuvieron meditando con calma, pero llegaron a la conclusión de que lo mejor para la entidad era renunciar a esta inversión, y ahorrarse el dinero. Además, no hay que olvidar que el ex del Aston Villa percibía un salario increíblemente elevado, y que ya no es ninguna joven promesa. Y también influyó mucho el hecho de que ya tuvieran prácticamente apalabrado el desembarco de otra estrella para reforzar esa zona.
Y es que, en el preciso instante en el cual finalizó el curso, el director deportivo se encargó de dejar cerrado el fichaje de Anthony Gordon, una apuesta personal suya. Estaba convencido de que era una operación mucho más interesante que la de retener a Rashford, aunque fuera considerablemente más cara. Porque el Newcastle United exigía un total de 70 ‘kilos’ fijos y 10 más en función de variables para permitir la marcha de una de sus grandes figuras.
El luso-brasileño no lo dudó, y logró que aterrizara en el Barça, a pesar de que también recibió ofertas del Arsenal, del Tottenham Hotspur, o, en especial, del Bayern de Múnich, que era su gran admirador.
Gordon da motivos a la afición para ilusionarse
El tiempo ha dado la razón, una vez más, a Deco. Y es que Gordon tan solo ha necesitado de unas pocas semanas para convertirse en un ídolo, e ilusionar a la afición gracias a su impresionante impacto.
Todavía tiene mucho que mejorar, pero es evidente que el Barça ha acertado firmando al futbolista nacido en el año 2001.