Luis de la Fuente ha dejado de considerar intocable a Pedri en la selección española. El centrocampista llegó al Mundial como una de las grandes referencias del equipo, pero perdió peso durante el torneo y terminó fuera del once en partidos decisivos. El seleccionador entiende que su talento es indiscutible, aunque también considera que una versión apagada perjudica demasiado al funcionamiento colectivo.
Pedri no ha conseguido reproducir con España la influencia que tiene en el Barça. Recibe menos veces en ventaja, participa con menor continuidad y aparece demasiado lejos de las zonas donde puede decidir. Cuando no acelera la circulación, rompe líneas ni llega al área, Luis De la Fuente siente que el equipo juega prácticamente con diez porque ocupa una posición esencial sin imponer su calidad.
De la Fuente ya demostró que puede sentarlo
La suplencia ante Bélgica fue el primer aviso importante. De la Fuente eligió a Fabián porque necesitaba fuerza, ritmo y llegada, y el cambio funcionó. Aunque después defendió públicamente a Pedri, aquella decisión confirmó que el nombre no garantiza la titularidad. España dispone de centrocampistas preparados para ofrecer intensidad inmediata y cumplir funciones específicas sin reclamar libertad constante.

El problema también es táctico. Con Rodri o Zubimendi como pivote, Pedri debe jugar más arriba, acelerar cerca del área y producir ocasiones. No puede desempeñar exactamente el mismo papel que en el Barça, donde participa desde el inicio de las jugadas y acumula contactos. Si tarda en adaptarse, otros jugadores como Fabián, Merino o Fermín pueden aportar más equilibrio.
Pedri tendrá que recuperar su mejor versión
De la Fuente seguirá convocándolo porque lo considera un futbolista extraordinario, pero ya no construirá automáticamente el once alrededor de él. El nuevo ciclo después del Mundial exige competencia y rendimiento. Pedri deberá recuperar frescura, personalidad y continuidad con el Barça para demostrar que puede trasladar esas virtudes a una selección cuyo sistema le pide movimientos diferentes.
El mensaje es contundente, ya que un Pedri brillante mejora a España, pero uno mediocre puede frenar toda la estructura. El seleccionador no quiere un jugador que se limite a circular el balón sin asumir riesgos, atacar espacios o aparecer en zonas decisivas. Si no encuentra su sitio, empezará desde el banquillo. De la Fuente prefiere once futbolistas plenamente conectados antes que proteger la jerarquía de una estrella. Pedri conserva tiempo y talento para recuperar el puesto, pero deberá ganárselo como cualquier otro. La próxima convocatoria servirá para comprobar si ha entendido definitivamente una advertencia que ya no admite nuevas excusas.