Luis de la Fuente afronta los días previos a su renovación con una preocupación inesperada. Marc Cucurella, uno de los futbolistas que más confianza le ha ofrecido durante el ciclo ganador de España, dejó caer antes de la final del Mundial que podía retirarse de la selección si levantaba el título. España ganó y aquella frase vuelve ahora con fuerza.
El lateral aseguró que, después de conquistar una Eurocopa y un Mundial, no sabía qué más podía pedir. Lo dijo sonriendo, pero el mensaje no pasó inadvertido. De la Fuente sabe que Cucurella atraviesa el mejor momento de su carrera y que perderlo justo al iniciar una nueva etapa alteraría una posición que parecía resuelta.
Cucurella se convirtió en una pieza imprescindible
Cucurella se convirtió en uno de los jugadores favoritos del seleccionador por su fiabilidad, intensidad y capacidad para competir sin necesitar protagonismo. Fue titular durante el Mundial, sostuvo la banda izquierda y permitió que los atacantes tuvieran libertad. Además, construyó una relación estrecha con De la Fuente, hasta el punto de tatuarse su imagen levantando la Copa.

Por eso el seleccionador no interpreta su posible retirada como una broma. Quiere hablar con él antes de cerrar la próxima convocatoria y conocer si existe cansancio real, deseo de centrarse en su club o solamente una frase pronunciada bajo la emoción del torneo. La renovación de De la Fuente incluye construir el siguiente ciclo y necesita saber con quién puede contar.
De la Fuente quiere convencerlo para seguir
España dispone de alternativas, pero ninguna ofrece el mismo perfil. Alejandro Grimaldo aporta más calidad ofensiva, mientras otros laterales necesitan consolidarse. Cucurella combina agresividad, disciplina, experiencia y una conexión demostrada con el grupo. Su salida obligaría a modificar automatismos justo cuando el seleccionador pretende mantener la base campeona y renovar únicamente algunas posiciones.
De la Fuente está preparado para insistir. Entiende que un futbolista de 28 años puede disputar otra Eurocopa y llegar al siguiente Mundial con opciones. También sabe que después de ganar todo puede aparecer un vacío difícil de gestionar. La decisión final corresponderá a Cucurella, pero el técnico quiere recordarle que su papel no terminó con la final. A días de renovar, descubre que uno de sus hombres más importantes se plantea marcharse cuando debía convertirse en referente del nuevo ciclo. El primer objetivo de su nueva etapa ya no será elegir una convocatoria, sino convencer a su lateral favorito para que no cierre antes de tiempo una historia todavía llena de partidos.