Julián Álvarez atraviesa un momento delicado con Argentina mientras su nombre aparece vinculado al Barça. El delantero del Atlético no está ofreciendo en el Mundial la contundencia esperada y en la selección crece la sensación de que Lautaro Martínez llega en mejor forma. Messi, como referencia del grupo, tendría claro que ahora debe jugar quien esté más fino. Y ese es el del Inter.
El problema para Julián no es su entrega. Presiona, se mueve, cae a bandas y abre espacios, pero le falta el gol que define a un nueve. Lautaro, en cambio, llega de una temporada más productiva y ofrece mayor presencia dentro del área. Para un equipo que depende mucho de Messi, elegir al delantero más eficaz resulta decisivo.
Lautaro gana terreno por su momento goleador
Scaloni mantiene abierta la competencia, aunque el rendimiento reciente inclina la balanza. Lautaro fija mejor a los centrales, protege el balón y necesita menos intervenciones para generar peligro. Su conexión con Messi también permite que el capitán reciba libre, porque el delantero del Inter ocupa el área y obliga a la defensa rival a retroceder.
Julián tiene otras virtudes muy interesantes cuando está bien, tiene intensidad y movilidad, pero no bastan cuando Argentina domina y necesita resolver espacios reducidos. En partidos cerrados, Lautaro aporta ese extra de remate, juego aéreo y una amenaza constante cerca del punto de penalti. Esa diferencia explica por qué parte del vestuario considera que debería ser titular en las eliminatorias.
El debate también alcanza al posible fichaje del Barça
La situación abre las primeras dudas en Barcelona. Si Julián no consigue imponerse a Lautaro con Argentina, algunos cuestionarán si puede asumir el puesto de nueve en un Barça obligado a competir por todos los títulos. Su precio sería enorme y el club necesita un delantero capaz de decidir partidos desde el primer día, no únicamente un atacante trabajador.
La realidad es que lectura interna se limita al momento deportivo, ya que Lautaro está mejor y va por delante, merece iniciar los partidos por delante de araña. Julián tiene un talento indiscutible, juventud y margen para cambiar, pero ahora su falta de gol lo empuja al banquillo. Si quiere convencer a Argentina y justificar una inversión azulgrana, deberá recuperar cuanto antes la contundencia que lo convirtió en uno de los delanteros más deseados de Europa.
