Lamine Yamal fue uno de los primeros en conocer que Marc Cucurella terminaría firmando por el Real Madrid. No porque el extremo decidiera directamente la operación, sino porque su apoyo a Alejandro Balde reforzó la apuesta por el lateral azulgrana. El Barça nunca quiso desprenderse de Balde y tampoco consideró prioritario recuperar a Cucurella mientras su posición estuviera cubierta por el canterano.
Dentro del vestuario, Lamine siempre ha estado del lado de su amigo. Ambos mantienen una relación estrecha y comparten una generación que el club quiere proteger. Balde tampoco contemplaba marcharse, pese a las dudas surgidas a lo largo de la pasada temporada. Esa resistencia cerró el espacio que necesitaba Cucurella para regresar y terminó empujándolo hacia la oferta del Real Madrid.
Balde bloqueó el regreso de Cucurella
El Barça estudió la situación del lateral del Chelsea, pero su llegada solo tenía sentido si Balde abandonaba el club. Sin esa salida, pagar una cantidad importante por otro lateral izquierdo habría creado una competencia difícil de justificar. La dirección deportiva prefirió mantener al canterano y buscar una alternativa más versátil, con Joao Cancelo, que ya acabó como titular el pasado curso.
Lamine conocía perfectamente esa postura. Su respaldo a Balde refleja el sentir de una parte importante del vestuario. Los jóvenes del equipo consideran al lateral una pieza importante del proyecto. Y en el club se entiende que el buen ambiente pasa, en parte, por dar continuidad a estas relaciones de amistad que existen en el vestuario.
Cucurella eligió el proyecto que le ofrecía espacio inmediato
El Real Madrid apareció con una propuesta clara, contrato largo y la confianza de José Mourinho. Cucurella entendió que allí tendría una oportunidad que el Barça no podía garantizarle. Con Balde decidido a quedarse y Cancelo como alternativa, el regreso a la ciudad condal quedaba condicionado a demasiados movimientos previos.
La realidad es que Lamine no provocó directamente el fichaje de Cucurella por el Real Madrid, pero sí sabía que la continuidad, avalada por todos, de Balde cerraba esa puerta. El extremo fue de los primeros en entenderlo porque conoce la posición del jugador y del vestuario. El Barça eligió seguir apostando por su lateral, Cucurella aceptó otro proyecto y ahora ambos caminos se cruzarán como rivales. Una decisión deportiva que protege al canterano, pero entrega al eterno rival un lateral de rendimiento contrastado.
