La presencia continua de Lamine Yamal en el once del Barça ha terminado teniendo consecuencias directas en la planificación deportiva del equipo. El extremo se ha hecho por completo con el control de la banda derecha, donde ha recuperado su mejor versión y se ha convertido en una pieza absolutamente intocable para Hansi Flick. En el cuerpo técnico ya no se plantean, por ahora, devolverlo a la mediapunta, ya que entienden que ahora, su sitio está pegado a la cal y desde ahí marca diferencias.
La decisión no es menor. Con Lamine Yamal ocupando ese carril sin discusión alguna, el margen para otros jugadores se reduce de forma drástica. El club entiende que su rendimiento justifica que todo el proyecto ofensivo se articule a su alrededor, incluso aunque eso obligue a tomar decisiones incómodas con otros futbolistas de la plantilla que gustan mucho tanto a Deco como a Flick.
Bardghji, sin espacio en el nuevo escenario
El principal damnificado es Roony Bardghji. El sueco, que llegó como apuesta de futuro, se encuentra ahora mismo sin hueco en el esquema culé. La competencia directa con Lamine Yamal es algo insostenible y las alternativas no terminan de convencer al staff técnico. La lectura es clara que si el joven no va a tener minutos relevantes, lo más coherente es estudiar una salida para no complicarle la carrera a un jugador que, además, nunca ha puesto una mala cara, a pesar de merecer muchos más minutos y oportunidades.
Ante este panorama, el Barça ha activado discretamente la opción de traspaso. Si llega una oferta cercana a los 15 millones de euros, el club estaría dispuesto a negociar y a buscar la salida de Bardghji. No se trata de una venta forzada, pero sí de una oportunidad de mercado que permitiría liberar espacio y, además, generar plusvalía inmediata.
Una operación estratégica para el Barça
El movimiento tendría también sentido financiero. Bardghji fue incorporado por una cifra cercana a los 2 millones de euros y ahora el Barça podría multiplicar por siete aquella inversión inicial. Convirtiendola en un éxito rotundo pocas veces visto en el conjunto culé. En el contexto económico actual, este tipo de operaciones resultan especialmente atractivas para reforzar otras posiciones prioritarias y generar margen.
En definitiva, el peso de Lamine Yamal ha alterado el equilibrio interno. Su consolidación en la derecha no solo define el presente del equipo, sino que condiciona decisiones estructurales. El talento del canterano no se discute; lo que cambia es el efecto dominó que provoca en la planificación deportiva del Barça.
