Cargando...

Karim Adeyemi apenas ha necesitado unas semanas para convertirse en uno de los nombres más comentados dentro del vestuario del Barça. El extremo alemán llegó como petición expresa de Hansi Flick y empezó el primer partido oficial de la temporada por delante de Anthony Gordon, una decisión que sorprendió a varios compañeros y alimentó rápidamente una etiqueta incómoda: la de niño mimado del entrenador.

La elección tenía argumentos deportivos. Adeyemi conoce bien lo que Flick exige en la presión, desde donde puede atacar espacios  y ofrece profundidad sin necesidad de recibir siempre al pie. Además, el técnico fue quien lo hizo debutar con Alemania y confía desde hace años en su potencial. Aun así, que recibiera jerarquía inmediata generó comparaciones tan inevitables como incómodas con Gordon.

Flick le ha dado ventaja desde el primer día

Flick tampoco ha escondido su confianza en su compatriota. Después de sus primeras apariciones explicó que había visto en los entrenamientos una versión todavía mejor y que esperaba mucho más de él. Ese respaldo público, unido a su titularidad temprana, construye una sensación de protección especial. Adeyemi sabe que ahora cada error será analizado y cada suplencia de un compañero aumentará el debate.

Adeyemi pretemporada Nothingam Forest

Anthony Gordon también aterrizó este verano y había dejado buenas sensaciones, pero Flick apostó inicialmente por Adeyemi en el estreno liguero. El alemán respondió marcando contra el Elche, reforzando la decisión del entrenador, aunque dentro del grupo algunos entienden que está partiendo con una ventaja que otros recién llegados todavía deben ganarse.

Adeyemi tendrá que ganarse el respeto jugando

El problema para el alemán no es tener la confianza de Flick, sino demostrar que la merece de forma continuada. En el Barça existe mucha competencia en los extremos y nadie quiere aceptar jerarquías concedidas únicamente por afinidad con el entrenador. Gordon, Raphinha y otros atacantes exigirán minutos, mientras Lamine Yamal mantiene un papel diferente dentro de la estructura ofensiva.

Adeyemi puede desmontar esa mala fama si convierte la ventaja inicial en rendimiento. Su velocidad, presión y capacidad para atacar la espalda ofrecen algo que Flick necesitaba, y su gol en el debut fue una respuesta. Pero haber llegado por petición directa del entrenador y comenzar por delante de Gordon lo coloca bajo una lupa. Si mantiene el nivel, la etiqueta de favorito desaparecerá; si baja el rendimiento, crecerá la sensación de trato preferencial. Flick ha apostado por él y ahora es Adeyemi quien debe demostrar al vestuario que esa confianza responde al fútbol y no únicamente a la relación con el técnico alemán.