Jude Bellingham se ha convertido en uno de los principales focos en el Real Madrid. Y desde la llegada de Álvaro Arbeloa las cosas no han sido muy diferentes. El centrocampista inglés, uno de los líderes del vestuario, no estaría respetando la autoridad del nuevo entrenador. Y no es un caso aislado. Dentro del grupo existe una sensación cada vez más extendida de que Arbeloa no es un técnico con el peso suficiente como para dirigir a un vestuario plagado de estrellas.
La realidad es que el discurso del nuevo técnico no está calando desde el primer día. Bellingham puede escuchar, o hacer como que lo hace, pero no acaba de creerse nada. Considera que Arbeloa no tiene el recorrido ni el estatus necesario para exigir según qué cosas a jugadores que ya se sienten consolidados al máximo nivel. Algo que el entrenador no ha hecho. Esa falta de convicción se se percibe desde el primer día.
Un vestuario que no compra el discurso
Bellingham no es el único que muestra sus dudas. Vinicius y Fede Valverde comparten una visión muy similar. Ninguno de los dos acaba de ver a Arbeloa como un entrenador de su nivel competitivo. No se sienten identificados con su mensaje, ni mucho menos, con su manera de imponer autoridad sobre sus jugadores. El problema no es la exigencia, sino el hecho de que no respetan la figura de Arbeloa.
El entrenador ha intentado adoptar un duro, al mas puro estilo Mourinho, pero ese posado, lejos de reforzar su figura, está generando rechazo en parte del vestuario. Hay jugadores que interpretan esa actitud como una forma de compensar la falta de experiencia con gestos de autoridad que nadie se cree ni respeta.
Bellingham marca distancia desde el primer día
En el caso de Bellingham, no discute abiertamente la llegada del nuevo técnico, pero tampoco está demasiado implicado en el proyecto. Si no lo estuvo con una figura con calado como Xabi Alonso y le costó con Ancelotti, con Arbeloa se intuye un problema importante. El Real Madrid sabe que cuando un jugador del peso de Bellingham no cree en el entrenador, llegan los conflictos, porque se erosiona la autoridad del técnico.
Así pues, la etapa de Álvaro Arbeloa arranca con una grieta preocupante en el vestuario. Jude Bellingham, junto a otros pesos pesados, no cree en su figura ni en su discurso. Y cuando eso ocurre en el Real Madrid, remontarlo es casi imposible.
