En el vestuario del Real Madrid se está gestando una tensión interna que va más allá de lo futbolístico. Jude Bellingham, una de las grandes figuras del equipo, ha trasladado directamente a Álvaro Arbeloa su malestar por el trato diferenciado que existe dentro del grupo, especialmente en lo referente a las exigencias defensivas. El inglés considera que su estatus ya le sitúa en el mismo escalón que las grandes estrellas.

El detonante es que Kylian Mbappé y Vinicius Jr. cuentan con una tolerancia especial por parte del cuerpo técnico en tareas de presión y trabajo defensivo. El entrenador asume que su impacto ofensivo compensa esa menor implicación sin balón. Sin embargo, en el caso de Bellingham, la exigencia es máxima, tanto en ataque como en defensa, algo que el jugador empieza a cuestionar.

Bellingham no acepta un rol más sacrificado

Desde su posición y por su perfil, Arbeloa entiende que Bellingham debe sostener el equilibrio del equipo, ayudar en la recuperación y llegar al área rival. Su aportación ofensiva es importante, pero no tan decisiva como la de Mbappé o Vinicius, que son definitivos en los últimos metros, y por eso el técnico le exige un esfuerzo extra que no pide a las dos grandes estrellas del equipo.

Vinicius Kylian Mbappe Real Madrid
Vinicius Kylian Mbappe Real Madrid

El problema es que el centrocampista inglés no comparte esa visión. Bellingham cree que su rendimiento, su peso mediático y su liderazgo le otorgan el derecho a ser tratado como una superestrella, con las mismas licencias que los grandes referentes ofensivos. Por eso ha pedido explícitamente que se le permita reducir su carga defensiva y centrarse más en el último tercio del campo.

Un pulso que puede tensar el vestuario

La respuesta de Arbeloa, por ahora, ha sido fría pero firme. El técnico no está dispuesto a romper su estructura por una cuestión de jerarquías y considera que el equilibrio colectivo está por encima de cualquier nombre propio. Aun así, es consciente de que el descontento de Bellingham puede convertirse en un problema si no se gestiona bien. El inglés estaría dispuesto a tensar la cuerda si no obtiene lo que considera un reconocimiento acorde a su estatus. No se trata de una amenaza directa, pero sí de una advertencia implícita: quiere sentirse en el mismo nivel de consideración que Mbappé y Vinicius dentro del proyecto deportivo.

En el club observan la situación con cautela. Bellingham es una pieza clave y su compromiso no está en duda, pero su demanda abre un debate delicado sobre jerarquías, roles y esfuerzos dentro del equipo. Arbeloa sabe que ceder puede sentar un precedente peligroso, mientras que no hacerlo podría generar fricciones difíciles de apagar.