José Mourinho llegó al Real Madrid con dudas importantes alrededor de la figura de Fede Valverde. El uruguayo podía perder peso en una plantilla con mucha competencia y su futuro llegó a estar más abierto de lo que parecía. Sin embargo, el técnico portugués se encontró con una reacción que no esperaba: Valverde decidió apostar con todo por quedarse, recuperar su mejor nivel y demostrar sobre el césped que todavía debía ser una pieza fundamental.
El cambio ha sido evidente en los primeros partidos. Valverde ha vuelto a mostrar intensidad, recorrido, capacidad para llegar a las dos áreas y una predisposición constante al sacrificio. José Mourinho valora especialmente ese perfil porque encaja perfectamente con su manera de entender el fútbol. El técnico quiere jugadores que compitan cada balón y el uruguayo ha respondido.
Valverde convenció a Mourinho cuando parecía tenerlo más difícil
La competencia en el centro del campo hacía pensar que el capitán podía acabar relegado. Jude Bellingham ha ganado todavía más importancia y otros nombres también reclamaban minutos, pero Valverde decidió no buscar una salida sencilla. Su intención fue competir y demostrar que podía adaptarse a cualquier función que Mourinho necesitara.

Eso ha terminado conquistando al entrenador. Puede actuar como interior, aparecer desde una posición más abierta o retrasar metros para ayudar defensivamente. Además, su despliegue permite corregir desequilibrios y sostener al equipo cuando los jugadores ofensivos quedan demasiado arriba.
Mourinho ya lo ve como uno de los líderes del equipo
El brazalete también pesa en la decisión. Mourinho quiere capitanes capaces de transmitir sus ideas dentro del campo y considera que Valverde puede hacerlo gracias a su carácter y esfuerzo. No necesita ser el futbolista que más toque el balón para ejercer liderazgo: su manera de competir ya sirve como mensaje para el resto. La situación ha cambiado por completo respecto al comienzo. Valverde ya no está intentando demostrar que merece seguir en el Real Madrid, sino consolidándose como una pieza importante de la nueva etapa.
Mourinho no esperaba que reaccionara con tanta fuerza cuando su futuro parecía complicado. Precisamente esa respuesta ha terminado convenciendo al portugués. Valverde quiso quedarse, aceptó la competencia y recuperó un nivel alto. Ahora tiene premio: seguirá siendo capitán, tendrá un papel importante y Mourinho cuenta con él como uno de los líderes que deben sostener al equipo durante la temporada.