El Barça ya trabaja en ajustes de plantilla importantes de cara a la próxima temporada y uno de los focos está en la portería. Más allá del protagonismo y extraordinario rendimiento de Joan Garcia, el club prepara un movimiento que no dejará indiferente a nadie dentro del vestuario.

Y es que el plan pasa por comenzar a plantear la salida de Wojciech Szczęsny y la llegada de un nuevo portero suplente que eleve el nivel en la plantilla en ese puesto de opción alternativa a Joan. Todo porque el polaco cada vez genera menos confianza.

Remiro aparece como la gran alternativa

En ese contexto, el nombre que gana fuerza es el de Álex Remiro. El guardameta de la Real Sociedad gusta por todo lo ue aporta bajo palos, su experiencia en LaLiga y su capacidad para ofrecer garantías cuando le toque jugar.

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De este modo, el cambio responde a una necesidad deportiva. En el club consideran que es necesario reforzar la posición incluso en el rol de suplente, buscando un perfil más fiable en momentos clave de la temporada en los que Joan podría no estar disponible. La realidad es que no se trata solo de futuro, sino también de presente. Tener una segunda opción de nivel es una exigencia en un equipo que compite por todos los títulos.

Una decisión que no gustará en el vestuario

Sin embargo, el movimiento tiene un coste emocional evidente. Szczęsny es uno de los jugadores más queridos dentro del vestuario, valorado por su carácter, su experiencia y lo que aporta fuera del campo. Y es que figuras como Joan Garcia han destacado precisamente ese perfil. El ambiente, la convivencia y el liderazgo silencioso del portero polaco han sido aspectos muy valorados internamente. También por Flick.

A pesar de ello, la dirección deportiva entiende que el rendimiento debe estar por delante. La percepción dentro del club es que Szczęsny no ofrece actualmente el nivel necesario para un equipo de máxima exigencia. De este modo, el cambio se asume como necesario, aunque no sea popular, a pesar de que Remiro siempre ha sido un hombre muy de vestuario.

El Barça vuelve a enfrentarse a un dilema a la hora de buscar mejorar el equipo sin romper la dinámica interna. No siempre es compatible mantener a los jugadores más queridos con elevar el nivel de la plantilla. Así pues, el relevo en la portería parece encaminado. Joan Garcia no será el único al que no le guste el cambio, pero todos entienden que responde a una lógica clara.