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Hansi Flick se preocupa por el impacto de Anthony Gordon en el Barça. El extremo inglés llegó por una cifra cercana a los 70 millones de euros, más variables, para convertirse en la gran solución de la banda izquierda. Sin embargo, sus primeros partidos con Inglaterra en el Mundial han dejado dudas importantes sobre si puede asumir esa responsabilidad.

Gordon fue discreto ante Croacia y volvió a ofrecer una actuación pobre frente a Ghana. Le costó desbordar, generó poco peligro y terminó sustituido cuando Inglaterra necesitaba más profundidad para su ataque. Su intensidad sin balón sigue siendo útil, pero el Barça no ha pagado una cantidad tan elevada únicamente por presión y velocidad. Hansi Flick necesita un atacante decisivo en el último tercio.

El Mundial enciende las primeras alarmas

La preocupación no nace de dos partidos aislados, sino del perfil del fichaje. Anthony Gordon es un futbolista vertical, trabajador y agresivo, pero todavía no ha demostrado ser un extremo capaz de marcar diferencias constantemente en los escenarios más exigentes. En un Barça obligado a competir por todo, el precio convierte cada actuación irregular en una fuente inmediata de presión.

Anthony Gordon Newcastle

La comparación con Ferran Torres aparece precisamente por eso. El valenciano también llegó desde la Premier mediante una inversión importante, con buenas condiciones tácticas y margen de crecimiento, pero nunca terminó de consolidarse como un crack indiscutible. Gordon corre el riesgo de repetir ese recorrido si no transforma su despliegue físico en goles, asistencias y desequilibrio real.

Flick necesita algo más que un jugador útil

El técnico alemán valoró su fichaje por la capacidad para presionar, atacar espacios y sostener una banda completa. No obstante, el Mundial está mostrando que, cuando el rival se encierra, Gordon tiene dificultades para inventar soluciones. Contra Ghana no rindió al nivel esperado y su puesto quedó cuestionado después de que Bukayo Saka mejorara el ataque al entrar.

La realidad es que Anthony Gordon ya es jugador del Barça y todavía dispone de tiempo para adaptarse. Dos actuaciones grises no permiten condenar una operación, pero sí explican el temor de Flick. Si el inglés no da un salto técnico y goleador, los 70 millones pesarán demasiado. El entrenador no quiere otro futbolista útil pero irregular, sino un extremo capaz de decidir partidos grandes y justificar desde el primer año una inversión propia de una estrella mundial.