Antoni Gaudí 'protestará' este martes ante la prefectura de Via Laietana

Antoni Gaudí fue detenido el 11 de septiembre de 1924 por mantener el catalán ante un policía que pretendía obligarle a hablar en castellano. Los hechos tuvieron lugar a las puertas de la iglesia de los Sants Just i Pastor, donde el arquitecto quería asistir a una misa en recuerdo de los patriotas caídos durante el asedio de 1714. Detenido, Gaudí fue conducido a dependencias policiales en la Llotja, donde pasó unas horas en el calabozo. Esta detención histórica será motivo de una recreación el próximo martes, 21 de julio, delante de la jefatura de la Via Laietana, un edificio que Gaudí nunca pisó —al menos con función policial—, ya que no sería hasta 1929, con el arquitecto ya muerto, cuando el inmueble pasó a ser la sede de la Jefatura Superior de Policía.

En todo caso, dentro de las habituales protestas de cada martes, para el próximo la Comissió de la Dignitat y la Assemblea Nacional Catalana (ANC), proponen un acto especial, la recreación de la detención de Gaudí, narrada por Nan Valentí con Enric Majó haciendo de Antoni Gaudí, Manel Barceló como Señor Valls —acompañante de Gaudí durante aquel episodio—, y con Xavier Vernetta, Quico Romeu, Miquel Malirach y Teresa Ferran representando los papeles de policías y presos, todo ello bajo la coordinación de Pepa Arenós. El acto, además, contará con un concierto interpretado por cantores de los que fueron expulsados de la Sagrada Família por la policía española durante la visita del papa León XIV.

Así, en este acto Antoni Gaudí volverá a "protestar" por el intento de imposición lingüística en favor del castellano, un hecho que se produjo hace más de cien años, pero que sigue ocurriendo en la actualidad, con una retahíla de casos de catalanofobia que no solo implican a los cuerpos policiales, sino también a sanitarios, comerciantes y muchos otros sectores sociales. Solo hay que recordar el caso de la mujer que fue despedida hace pocos días de la empresa de cotrabajo Aticco, en Barcelona, explícitamente por el uso del catalán, a la que se añadió la humillante nota de parte de los trabajadores defendiendo una inverosímil diferencia entre prohibir el catalán y exigir hablar castellano.

En cuanto a la protesta del martes, los organizadores apuntan, vía redes sociales que la actual comisaría debe dar paso a un centro de interpretación y memoria de la represión, además de servir para denunciar "a los torturadores, las torturas, las vejaciones y los maltratos".