Cargando...

Hansi Flick ha programado para el 12 de agosto una conversación delicada con Lamine Yamal. El técnico quiere explicarle que, ante el bloqueo del fichaje de un delantero centro, deberá actuar con frecuencia como falso nueve. No será una reconversión definitiva, pero sí una solución que el Barça utilizará cuando necesite más movilidad y no disponga de una referencia dentro del área.

La decisión puede incomodar a Lamine Yamal porque su mejor fútbol aparece partiendo desde la derecha. Allí recibe abierto, encara al lateral y busca el disparo o el último pase con libertad. Jugar por dentro lo obligará a soportar más contacto, convivir con los centrales y recibir de espaldas, tareas que reducen algunas de sus ventajas naturales.

Flick necesita improvisar sin un delantero

Flick sigue reclamando un nueve y ha reconocido que el equipo necesita encontrar una solución. Sin embargo, las operaciones por Julián Álvarez y otros delanteros continúan alejándose por sus precios. Ferran Torres seguirá ofreciendo movilidad, mientras Dani Olmo, Anthony Gordon y Karim Adeyemi también pueden ocupar zonas centrales, pero ninguno representa el rematador dominante que esperaba el entrenador.

Lamine yamal Instagram (24)

Por eso Lamine entrará en la rotación como falso nueve. La idea consiste en que abandone el área, atraiga a un central y genere espacios para las diagonales de los extremos. Su visión y calidad asociativa pueden convertirlo en un delantero difícil de seguir. Flick considera que, en determinados partidos, ese caos posicional puede ser más útil que mantener una referencia fija.

La reunión más incómoda con la estrella

El entrenador quiere comunicar personalmente el plan porque sabe que Lamine desea consolidarse como extremo derecho. También pretende evitar que interprete el cambio como una limitación. Flick le explicará que seguirá empezando la mayoría de partidos desde su banda, pero tendrá que aceptar fases, encuentros y movimientos específicos como delantero para responder a las necesidades de la plantilla.

La reunión del 12 de agosto marcará un ajuste importante en el ataque. Lamine tendrá libertad para bajar, combinar con Pedri y atacar el área desde posiciones inesperadas, aunque deberá mejorar la presión central y los desmarques sin balón. No será Ferran ni Julián el único nueve del Barça, de este modo Flick repartirá esa función entre varios futbolistas. Lamine probablemente no recibirá la noticia con entusiasmo, pero el técnico cree que su talento permite convertir una carencia del mercado en una ventaja táctica. Si el fichaje no llega, la estrella deberá asumir más responsabilidades y aprender a decidir partidos también lejos de su zona favorita.