Hansi Flick tiene cada vez más claro que la etapa de Alejandro Balde en el Barça debe terminar en el mercado de enero. El lateral ha perdido peso deportivo, apenas entra en sus planes y el técnico considera que prolongar la situación solo puede generar más problemas dentro del vestuario. Además, existe otro factor que preocupa especialmente al alemán, ya que teme la influencia que Balde puede ejercer sobre Lamine Yamal.
La relación entre ambos es muy estrecha y Flick sabe que Lamine mantiene un vínculo importante con varios de los jóvenes de La Masía. El problema aparece cuando esa cercanía puede acabar condicionando dinámicas internas. El entrenador quiere que su gran estrella esté completamente centrada en competir, mejorar y asumir responsabilidades, sin verse arrastrada por frustraciones de compañeros que atraviesan una situación deportiva complicada.
Flick no quiere focos de tensión alrededor de Lamine
Balde no cuenta con la confianza del técnico y su futuro lleva tiempo siendo motivo de conversación. La búsqueda de una salida, la falta de minutos y su desconexión en determinados momentos han terminado generando una situación incómoda. Hansi Flick teme que ese malestar pueda trasladarse a Lamine, especialmente por la amistad que mantienen fuera del campo.
Para el alemán, no se trata de cuestionar la relación personal entre ambos. Lo que quiere evitar es que los problemas deportivos de Balde terminen influyendo en el estado de ánimo de uno de los jugadores más importantes del proyecto. Lamine Yamal debe tener un entorno estable y completamente comprometido con lo deportivo.
Enero aparece como la solución definitiva
Por eso Hansi Flick ha pedido que el club trabaje desde ya en una venta. No quiere otra cesión ni una solución temporal, sino un traspaso que permita cerrar definitivamente la etapa del lateral y evitar que el conflicto se prolongue durante toda la temporada. Deco sabe que Balde todavía mantiene mercado y que Jorge Mendes puede ayudar a encontrar un destino importante. El objetivo será conseguir una cifra suficientemente atractiva para que el Barça también salga beneficiado económicamente.
La decisión de Flick es cada vez más firme. Deportivamente ya no considera a Balde necesario y, además, entiende que mantenerlo cerca de Lamine puede acabar generando una dinámica que no quiere dentro del vestuario. Enero será la fecha clave, de modo que si aparece una oferta adecuada, el entrenador exigirá que se cierre la venta y que ambas partes sigan caminos separados.
