Decenas de miles de personas se movilizaron este sábado, 12 de septiembre, en más de 35 ciudades de Alemania contra la extrema derecha y la normalización de Alternativa para Alemania (AfD). Las convocatorias reunieron reivindicaciones diversas: desde la defensa de la democracia hasta la petición de que las instituciones estudien la apertura de un procedimiento ante el Tribunal Constitucional Federal para determinar si el partido cumple las condiciones para ser prohibido. Campact situó la participación en casi 150.000 personas en una veintena de ciudades, mientras que la iniciativa PRÜF calculó unas 130.000 personas en las movilizaciones vinculadas a su jornada y a organizaciones aliadas.
Entre las concentraciones más numerosas hubo la de Hamburgo, con 25.000 asistentes según la policía, la de Düsseldorf, con al menos 20.000, y la de Berlín, donde la policía contabilizó 18.000 y los organizadores 32.000. En Múnich se reunieron 12.000 personas, mientras que también hubo protestas en Ratisbona, Leipzig, Maguncia, Sarrebruck, Magdeburgo y otras ciudades.
Diferentes movimientos, una protesta contra la extrema derecha
Las movilizaciones no respondían, sin embargo, a una única convocatoria ni compartían exactamente los mismos objetivos. PRÜF reclama que los partidos clasificados por los servicios de protección constitucional como sospechosos o confirmados de extremismo de derechas sean examinados por el Tribunal Constitucional Federal. La plataforma Zeit zum Handeln, por su parte, defiende la sociedad civil, el mantenimiento del cordón sanitario ante la AfD y las políticas de protección de la democracia, y también pide que el gobierno federal y el Bundesrat estudien la apertura de un procedimiento contra el partido. La campaña AfD-Verbot Jetzt sí que defiende explícitamente impulsar un proceso que pueda acabar con su prohibición. En Düsseldorf, una de las protestas más claramente dirigidas contra la AfD, la marcha transcurrió pacíficamente bajo el lema "¡Ni un paso atrás! Contra la AfD y la agitación de derechas". En Hamburgo, la movilización recorrió el centro de la ciudad y pasó por delante de la sede del partido, con la demanda de que el Bundesrat promueva ante el Constitucional el examen de un posible procedimiento de prohibición.
El caso de Berlín tuvo un carácter más amplio. Siete columnas de manifestantes confluyeron en el Rotes Rathaus con reivindicaciones relacionadas con la protección de la democracia, el antirracismo, la justicia social, el clima, la movilidad y los derechos de las mujeres y del colectivo queer. La campaña para someter a la AfD a examen constitucional estaba presente, pero no constituía el único motivo de la protesta. Las movilizaciones llegan seis días después de las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt del 6 de septiembre, en las que la AfD obtuvo un 43,8% de los segundos votos, frente al 17,2% de la CDU, con una participación del 77,8%. El partido creció 23 puntos porcentuales respecto a 2021. Su organización regional en este Land está clasificada desde 2023 por el servicio de protección constitucional regional como extremista de derechas confirmada, una calificación que la AfD ha impugnado judicialmente.
Un proceso que solo puede decidir el Constitucional
La legislación alemana no permite que el gobierno prohíba directamente un partido. De acuerdo con el artículo 21 de la Ley Fundamental, solo el Tribunal Constitucional Federal puede tomar esta decisión. El Bundestag, el Bundesrat o el gobierno federal son los tres órganos que pueden presentar una solicitud para que se inicie el procedimiento. El precedente del NPD, resuelto en 2017, muestra el elevado umbral jurídico de una eventual prohibición. El Constitucional consideró que el partido perseguía objetivos contrarios al orden democrático, pero no lo prohibió porque no veía suficientes posibilidades de que pudiera materializarlos. El tribunal exige que haya una actuación activa y planificada contra el orden democrático e indicios suficientes de que esta actuación pueda tener éxito.
El debate político gana fuerza
El debate político también se ha intensificado después del resultado de Sajonia-Anhalt. El ministro presidente de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst, de la CDU, ha propuesto una comisión conjunta entre la federación y los Länder para reunir servicios de protección constitucional, juristas y especialistas y estudiar qué instrumentos legales son posibles. El gobierno federal se ha mostrado favorable a examinar el marco jurídico disponible, pero el canciller Friedrich Merz continúa expresando dudas sobre las posibilidades de éxito de un eventual procedimiento y sostiene que una prohibición no resolvería las razones por las cuales muchos electores votan a la AfD. A estas alturas no hay ningún procedimiento de prohibición aprobado por el Bundestag, el Bundesrat o