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Raphinha continúa siendo una pieza fundamental para Hansi Flick, pero el técnico alemán ya ha dejado clara la única condición que permitiría estudiar su salida. Si el brasileño acepta una oferta millonaria y abandona el Barça, el sustituto elegido debe ser Bradley Barcola. Flick considera que el francés posee el nivel, la edad y el desequilibrio necesarios para ocupar inmediatamente la banda izquierda.

El problema es el precio marcado por el Paris Saint-Germain. El club francés no quiere facilitar la marcha de uno de sus atacantes más valiosos y exige alrededor de 120 millones de euros. El Barça no está dispuesto a alcanzar esa cantidad, especialmente después de invertir en Anthony Gordon y Karim Adeyemi y de mantener como prioridad absoluta la llegada de un delantero centro.

Barcola es el heredero elegido por Flick

Barcola gusta por su velocidad, su capacidad para eliminar rivales y su facilidad para atacar espacios desde la izquierda. También puede jugar por dentro, asociarse en zonas reducidas y llegar al área con continuidad. Flick cree que su perfil encajaría perfectamente junto a Lamine Yamal, porque obligaría a las defensas a repartir ayudas entre dos extremos capaces de decidir partidos.

Bradley Barcola

El francés, además, no tiene garantizada la titularidad en París y ha rechazado por ahora ampliar su contrato. Esa situación podría abrir una puerta, pero el PSG mantiene una posición de fuerza y sabe que Liverpool, Arsenal y otros grandes clubes están pendientes. El Barça solamente entraría en la puja si el precio baja de manera considerable.

Raphinha sigue sin estar en venta

Raphinha, mientras tanto, no está oficialmente en venta. El club ha rechazado públicamente la idea de desprenderse de él y Flick valora su liderazgo, presión y producción ofensiva. La posibilidad de salida únicamente aparecería ante una propuesta extraordinaria, probablemente desde Arabia Saudí, que dejara suficiente margen para contratar un reemplazo de primer nivel sin debilitar al equipo.

Por eso el nombre de Barcola funciona más como condición que como operación en marcha. Flick no aceptará perder a Raphinha para incorporar una alternativa inferior, pero el Barça tampoco pagará 120 millones después de ingresar por el brasileño. La solución exigiría negociar una rebaja, introducir variables o esperar a que el jugador presione al PSG. Si París mantiene su exigencia, Raphinha seguirá. El técnico ya ha señalado a su heredero ideal, aunque también sabe que el precio actual convierte el fichaje en una posibilidad prácticamente imposible. No habrá venta sin tener antes completamente asegurado al sustituto reclamado por Flick.