A pesar de ganar con solvencia LaLiga, la temporada del Barça dejó una conclusión bastante clara dentro del cuerpo técnico, ya que Joan Garcia ha sostenido demasiadas situaciones con sus paradas. El portero ha firmado un año de muchísimo nivel, convirtiéndose en uno de los jugadores más determinantes del equipo y salvando puntos en varios momentos del curso. Precisamente por eso, Hansi Flick entiende que el siguiente paso no pasa por exigirle todavía más, sino por construir una defensa que le obligue a intervenir menos.
Y es que dentro del club consideran que un equipo que aspira a competir por todos los títulos no puede depender tanto del rendimiento extraordinario de su portero. Joan ha respondido durante toda la temporada, pero la sensación es que ha tenido que corregir demasiados errores y sostener demasiadas situaciones de uno contra uno.
Flick quiere que el equipo proteja más a Joan
La realidad es que el técnico alemán valora mucho el crecimiento de Pau Cubarsí y el gran nivel que ha dado Eric Garcia durante el curso. Ambos siguen entrando en los planes del proyecto y nadie cuestiona su importancia ni su nivel dentro de la plantilla. Pero también existe la sensación de que hace falta reforzar determinadas posiciones para hacer el bloque más sólido. Especialmente el lateral derecho, donde el equipo entiende que todavía hay margen de mejora.
De este modo, Flick cree que incorporar un perfil más fiable en esa zona ayudaría a reducir exposición defensiva y permitiría que el equipo controle mejor los partidos sin obligar continuamente al portero a aparecer y salvar el día. Además, cuando el Barça juega muy arriba, tener laterales capaces de ganar duelos y cerrar transiciones se vuelve todavía más importante.
Dumfries aparece como una solución inmediata
Ahí es donde aparece el nombre de Denzel Dumfries. El neerlandés gusta porque ofrece potencia física, experiencia y capacidad para proteger más el sistema. La idea no sería ficharlo porque Cubarsí o Eric no sean suficientes, sino porque Joan Garcia ya ha demostrado este año que puede dar puntos, pero no debería tener que salvar tantos.
Así pues, Flick entiende que el segundo año del portero debe ser diferente. Menos intervenciones milagrosas y más control colectivo. Porque si el Barça quiere crecer, el objetivo ya no es que Joan vuelva a ser el héroe cada semana, sino que tenga menos necesidad de serlo.
