La posible llegada de Rodri al Barça no solo amenaza directamente el espacio de Frenkie de Jong. También modificaría el papel de Pedri, aunque el canario seguiría siendo titular y fundamental. El cambio estaría en la incidencia, ya que dejaría de ser el futbolista que organiza prácticamente todas las fases para compartir el mando con un pivote acostumbrado a gobernar desde atrás.
Pedri se ha convertido con Flick en el centrocampista total del Barça. Baja a recibir, acelera la circulación, conecta con los delanteros y aparece cerca del área. Con Rodri, una parte importante de esa responsabilidad desaparecería de sus hombros. El internacional español asumiría la salida, fijaría el ritmo inicial y decidiría cuándo acelerar desde la base.
Rodri asumiría la primera fase
La selección española ya mostró una versión parecida de esa convivencia. Cuando Rodri está sobre el césped, el equipo busca al pivote para iniciar, ordenar y superar la primera presión. Pedri debe colocarse algunos metros más arriba, recibir entre líneas y participar menos en la construcción inicial para ser algo más vertical. No pierde importancia, pero sí cambia dónde aparece.
Eso es precisamente lo que Flick podría reproducir. Rodri recibiría de los centrales, protegería las pérdidas y permitiría que Pedri viviera más cerca del último tercio. Para el Barça sería una ventaja porque tendría dos organizadores en alturas diferentes, pero para el canario supondría renunciar a una parte del protagonismo que ha acumulado durante las últimas temporadas.
Pedri seguirá siendo titular, pero ya no será todo
Nadie dentro del cuerpo técnico contempla sacar a Pedri del once. Su calidad, comprensión del juego y conexión con Lamine Yamal siguen siendo fundamentales. El problema es que Rodri necesita balón para expresar su mejor fútbol y no tendría sentido pagar una cantidad enorme por un pivote para convertirlo únicamente en un especialista defensivo sin influencia sobre la construcción.
Pedri sabe lo que significa. Con España ya ha tenido que adaptarse a jugar alrededor de Rodri y no siempre ha encontrado la misma continuidad que muestra en el Barça. Flick cree que puede beneficiarse si acepta ese reparto: correr menos metros hacia atrás, recibir más arriba y llegar con mayor frescura. Pero existe una consecuencia inevitable. Si Rodri aterriza, De Jong pierde su sitio y Pedri pierde parte de su monopolio. Seguirá siendo titular y decisivo, aunque dejará de ser el futbolista por el que pasa absolutamente todo el juego azulgrana. Eso obligará a redefinir su liderazgo, ahora compartido con un especialista acostumbrado a mandar desde la base.
