Hamza Abdelkarim tendrá que esperar para volver a tener minutos con el primer equipo. Después de aprovechar la pretemporada y marcar dos goles ante el Birmingham City, el joven delantero egipcio ha dejado una impresión excelente en Hansi Flick. Sin embargo, el calendario ya no ofrece amistosos inmediatos y su próxima oportunidad llegará en el Trofeo Joan Gamper antes del inicio de Liga.
Flick no quiere acelerar un proceso que acaba de empezar. Hamza tiene 18 años, apenas ha trabajado unas semanas con el primer equipo y necesita adaptarse al ritmo, la presión y las exigencias tácticas del Barça. Pero su físico, su potencia y su facilidad para atacar el área han provocado comparaciones con delanteros mucho más desarrollados, incluso con Erling Haaland por su perfil vertical y goleador.
El Gamper será su siguiente examen
El Barça ya ha completado sus principales compromisos de preparación y no volverá a disputar un amistoso hasta el Gamper. Eso limita las oportunidades de Hamza para seguir enseñando su nivel en competición. Flick aprovechará los entrenamientos para trabajar movimientos específicos, presión sobre centrales y coordinación con los extremos, especialmente cuando el equipo tenga que atacar defensas cerradas.
El técnico quedó más que satisfecho con su actuación ante el Birmingham y destacó que hizo exactamente lo que pide a un nueve. Hamza fijó centrales, atacó los rechaces y mostró personalidad para aparecer dentro del área. No necesita participar constantemente para generar peligro, una característica que lo diferencia de otros atacantes de la plantilla y que puede resultar útil junto a Lamine Yamal.
Un perfil que recuerda a los grandes nueves
Las comparaciones con Haaland deben manejarse con prudencia, pero existen similitudes en el perfil. Hamza es un jugador alto, potente, busca constantemente la espalda de los defensas y piensa primero en finalizar. Todavía debe mejorar técnicamente, ganar velocidad en la toma de decisiones y aprender a participar en asociaciones cortas, pero Hansi Flick considera que esas carencias pueden trabajarse sin modificar su instinto natural.
El plan pasa por mantenerlo cerca del primer equipo y darle minutos cuando aparezcan oportunidades reales. El Gamper servirá para comprobar cómo responde ante un escenario de mayor presión y, después, la Liga decidirá su lugar definitivo. Hamza no será titular por dos goles de pretemporada, pero ya ha conseguido algo más importante: que Flick lo vea como un delantero con características difíciles de encontrar. Mientras el Barça sigue debatiendo si necesita gastar una fortuna en un nueve, el canterano egipcio quiere demostrar que la solución puede estar más cerca.
