Cristian Romero era uno de los centrales que más convencía a Hansi Flick de cara a reforzar la zaga del Barça. El técnico veía en el argentino un perfil muy parecido al que ofrecía Íñigo Martínez por agresividad, liderazgo y carácter para defender muchos metros lejos del área. Además, el propio jugador estaba dispuesto a escuchar la propuesta azulgrana y veía con buenos ojos un cambio de escenario este verano.
El problema volvió a estar en la capacidad de reacción del club. Deco mantuvo su nombre sobre la mesa, pero nunca convirtió el interés en una ofensiva definitiva. Mientras el Barça priorizaba otras posiciones y buscaba margen económico, el Atlético de Madrid aceleró las conversaciones y encontró una oportunidad para satisfacer una petición directa de Diego Pablo Simeone.
Flick pierde al central que quería junto a Cubarsí
Romero encajaba especialmente bien al lado de Pau Cubarsí. Su contundencia podía complementar la salida limpia y la lectura táctica del joven canterano, mientras su experiencia internacional ofrecía una jerarquía que Flick considera necesaria. El alemán buscaba precisamente un defensor capaz de corregir hacia atrás, ganar duelos y asumir riesgos sin perder agresividad.
La operación tampoco exigía alcanzar cifras imposibles. El Atlético de Madrid prepara un desembolso cercano a los 40 millones de euros, una cantidad importante pero alejada de los precios que se manejan por otros centrales. Para Flick, esa valoración convertía al argentino en una oportunidad especialmente atractiva si el Barça conseguía cerrar alguna venta.
Simeone se adelanta y se lleva el sí definitivo
Simeone llevaba tiempo siguiendo a Romero y ha insistido para que el Atlético avance. El técnico argentino valora su personalidad, su capacidad para defender hacia delante y una competitividad que encaja perfectamente con su modelo. Ante la falta de movimiento azulgrana, el jugador terminó aceptando la posibilidad de instalarse en Madrid y convertirse en una pieza central del nuevo proyecto.
Flick pierde así a uno de los centrales que más le gustaban. Romero había dado señales positivas al Barça, pero Deco no pudo garantizar una operación inmediata y el Atlético de Madrid aprovechó la indecisión. Por unos 40 millones, Simeone incorpora un defensor preparado para rendir desde el primer día, mientras el Barça tendrá que reactivar otras alternativas. Para Flick era el nuevo Íñigo Martínez, el jugador que podía darle carácter y equilibrio a la defensa. Sin embargo, una vez más, el problema no fue convencer al futbolista, sino llegar antes que el rival.
